febrero 18, 2021

¿Sabes por qué debes esterilizar a tus mascotas?

Los animales de compañía conviven en forma cada vez más íntima con el núcleo familiar en espacios cada vez más estrechos. Ello puede generar consecuencias nocivas para los mismos animales, para sus propietarios, para otros animales y personas.

Una sociedad civilizada debe amparar una adecuada relación con nuestros animales de compañía. Por otro lado se deben evitar los riesgos que pudiera generar su tenencia irresponsable, priorizando la salud de la población.

Es previsible que nuestras mascotas orinen y defequen en la vía pública, y no sólo por la necesidad fisiológica de eliminar desechos del organismo, sino porque es o representa un sistema de señales para identificarse, consiguiendo con esto “marcar” su territorio.

La consecuencia lógica de esto es la contaminación de los espacios públicos, siendo la materia fecal de perros y gatos un potencial transmisor de enfermedades parasitarias e infecciones bacterianas y virales. Este riesgo potencial de contagio afecta tanto al hombre como a los animales.

Indudablemente disminuir el riesgo de contagio de enfermedades zoonóticas es nuestro primer y más importante objetivo como ciudadanos, pero el hecho de controlar de alguna manera este aspecto también contribuye a disminuir el riesgo de contagio entre los propios animales, resguardando, de esa forma, el bienestar de toda la comunidad.

Por otro lado no podemos ni debemos aceptar prácticas aberrantes que denigren nuestros animales y a nuestra propia condición humana. Se debe respetar su vida, manteniendo al máximo el nivel de salubridad, actuando con métodos éticos y evitando la crueldad.

En Argentina hay previsiones al respecto, ya que desde la década del 50 la legislación nacional contempla sanciones. La protección de los animales y el bienestar de los mismos no es sólo tarea de los proteccionistas. El problema de los perros y los gatos sin hogar, que deambulan por las calles y procrean de manera descontrolada, es un problema social que requiere la participación responsable de cada ciudadano.

La comunidad debe ser solidaria con el sufrimiento de estos seres y evitar que desde la propia casa se propague el problema. La tenencia responsable es el primer eslabón para cortar la cadena de animales perdidos y abandonados.

LA CASTRACIÓN

Los animales se aparean para reproducirse, no por placer. Su sexualidad es hormonal, y el reproducirse, una necesidad de perpetuación de la especie. Impedir la reproducción es una medida adecuada ya que no hay hogares seguros para todos los que nazcan.

Es imposible tener control absoluto de todas las crías que pueden nacer a partir de nuestros animalitos. Hay que tener en cuenta que una pareja de perros y su descendencia, en siete años, llegan a engendrar 5500 perritos y una pareja de gatos y su descendencia, en el mismo periodo, pueden llegar a engendrar medio millón de gatitos. Una cifra alarmante y real que nos debe llamar a la reflexión antes de permitir más nacimientos.

En el mundo existen mayor número de animales domésticos de compañía que los que el hombre es capaz de atender afectiva y económicamente. El ser humano como tutor, como gestor, el “inventor” del perro y del gato y es el único responsable de todo lo que le pase, para bien o para mal.

¿Por qué castrar?

La castración o esterilización quirúrgica es el método más efectivo que existe para evitar la superpoblación de animales, el nacimiento de las crías indeseadas y el abandono posterior. Es un método definitivo, no deja ningún tipo de secuelas y tampoco modifica en absoluto la vida normal del animal.

Está comprobado científicamente que cuando una gata o una perra son castradas en forma temprana (antes del primer celo), prácticamente se anulan las probabilidades de desarrollo de tumores malignos en las mamas durante la adultez.

También, al desaparecer los celos periódicos, se reducen los riesgos de contraer infecciones uterinas (piómetras) que, de no ser detectadas a tiempo, pueden llevar al animalito a la muerte.

La responsabilidad de la esterilización no es sólo de los propietarios de las hembras, la misma obligación la tienen los poseedores de machos. La castración de los machos, además de impedir que dejen preñadas a las hembras, reduce la posibilidad de que se pierdan y el contagio de enfermedades por arañazos o mordeduras.

Un perro castrado no tendrá la misma necesidad que uno entero de huir de casa en busca de hembras en celo, peleará menos y será menos agresivo con los de su especie.

En el caso de los gatos ocurre algo semejante: no sienten necesidad de vagar para encontrar hembras, no precisan marcar territorio con la orina, el hedor propio de la actividad hormonal desaparece y, al pelear menos y minimizar el contacto con otros gatos, se reducen las posibilidades de contagios de enfermedades muy peligrosas como el VIF (virus de la inmunodeficiencia felina) y el VILEF (Virus de la leucemia felina).

Resumiendo:

-Un animal castrado puede llevar una vida ciento por ciento normal.

-Es más hogareño.

-Se vuelve más cariñoso y sociable.

-Es más longevo.

-Generalmente se tornan más limpios.

-Nunca más existirá el problema de las crías indeseadas que nadie quiere y que resultan imposibles de ubicar por falta de hogares suficientes para todos.

-Fomentando la tenencia responsable se busca la convivencia armónica entre personas, animales y sociedad; contribuyendo directamente al bienestar de la comunidad.

*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero. @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.

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