junio 23, 2026

El futuro de los precios del petróleo ya no se decide en Medio Oriente: la clave está en China

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Mientras EE. UU. e Irán ultiman detalles para reabrir el estrecho de Ormuz, el gigante asiático se consolida como la «mano invisible» que contiene los precios globales gracias a sus reservas estratégicas y su acelerada transición energética.

Las miradas del sector energético global están fijadas en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para reabrir de forma permanente el estrecho de Ormuz y restablecer el flujo petrolero en Medio Oriente. Sin embargo, el próximo gran movimiento del mercado no dependerá de los países firmantes, sino de un actor ausente en la mesa de diálogo: China.

Como segundo mayor consumidor de crudo del mundo, el gigante asiático ha sido el amortiguador invisible que evitó un colapso económico global tras más de tres meses de guerra en Irán, un conflicto que cortó el acceso a más de 11 millones de barriles de petróleo al día.

A pesar de que las pérdidas totales de suministro superaron los 1.000 millones de barriles —una crisis de magnitud superior al embargo árabe de 1973—, los precios no se dispararon a los US$ 200 por barril que auguraban los analistas más pesimistas. El lunes, el crudo Brent cayó por debajo de los US$ 78, una cifra drásticamente inferior al récord de US$ 114 alcanzado a principios de mayo.

“China ha desempeñado aquí un papel fundamental para amortiguar esto para el resto de Asia… y, con ello, amortiguar el impacto en la economía global”, afirma Daan Walter, director en el centro de pensamiento energético Ember.

La estrategia china: Reservas masivas y control de exportaciones

La resistencia del mercado responde a una calculada estrategia de Pekín. Antes del estallido del conflicto, China se dedicó a acumular inventarios aprovechando el petróleo con descuento procedente de Rusia e Irán. Hoy, el país cuenta con más de 1.000 millones de barriles en reservas comerciales y estratégicas, un colchón del que empezó a tirar en mayo para frenar sus importaciones en unos 3 millones de barriles diarios (una cifra equivalente a la demanda total de Japón).

A esto se suman dos factores internos clave:

  • Restricciones de exportación: El Gobierno chino limitó la salida de combustibles refinados (como diésel y gasolina) para garantizar el abastecimiento interno, desincentivando a sus refinerías a comprar crudo en el mercado internacional.

  • El «boom» del vehículo eléctrico: La electromovilidad ha actuado como una válvula de escape. Actualmente, uno de cada dos ómnibus nuevos vendidos en China es eléctrico. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la flota eléctrica china redujo el consumo nacional en 1 millón de barriles diarios el año pasado.

Sin embargo, los expertos advierten que esta estrategia tiene fecha de caducidad. “Lo que no puede sostenerse para siempre son las reservas de crudo”, señala David Fishman, director en Lantau Group. “Si los precios se debilitan, lo primero que hará China será volver a comprar para reponer sus inventarios”.

¿De la escasez al exceso de oferta?

Paradójicamente, el mercado podría pasar de la escasez extrema a una inundación de crudo. La AIE advirtió en su último informe mensual que la reapertura de Ormuz —por donde fluye una quinta parte del petróleo mundial— inyectaría rápidamente 100 millones de barriles varados al mercado. La organización pronostica que la oferta superará a la demanda el próximo año en 4,7 millones de barriles por día.

Esta volatilidad ha acelerado la transición hacia las energías limpias. China registró exportaciones récord de tecnología renovable en marzo, consolidando un cambio estructural. “Esta aceleración hacia la electrificación está cobrando impulso… podría ser un gran momento para la descarbonización global”, apunta Cosimo Ries, analista de Trivium China.

El panorama ha cambiado radicalmente en apenas dos meses. Ante un escenario de sobreoferta inminente, las miradas vuelven a dirigirse a Pekín. Como concluye Muyu Xu, analista sénior de Kpler: “Ahora mismo, el único país con capacidad de absorber el exceso de oferta es China. El gran interrogante es: ¿qué va a querer comprar?”

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