julio 6, 2026

Trump interviene ante la FIFA y logran habilitar a Folarin Balogun

dertv

En un giro de guion sin precedentes que ha sacudido los cimientos de la Copa del Mundo 2026, la FIFA anunció de manera sorprendente que el delantero estrella de la selección de Estados Unidos, Folarin Balogun, podrá jugar este lunes el partido de octavos de final contra Bélgica, dejando sin efecto la suspensión automática que arrastraba por una tarjeta roja.

La polémica no solo radica en la inusual decisión del organismo deportivo, sino en la intervención directa del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Según fuentes familiarizadas con el asunto consultadas por CNN, el mandatario estadounidense llamó personalmente esta semana al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedirle que revisara la expulsión del atacante.

Tras confirmarse la noticia, Trump acudió a su red social, Truth Social, para celebrar el dictamen:

«¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia! Presidente DONALD J. TRUMP».

El mecanismo legal: El «Precedente Ronaldo»

La decisión cayó como una bomba en el entorno mundialista. Durante días se dio por sentado que el delantero de 25 años se perdería el crucial cruce de octavos tras haber sido expulsado con roja directa en el minuto 64 del partido ante Bosnia y Herzegovina (2-0), debido a una dura entrada sobre el defensor Tarik Muharemovic calificada como «juego brusco grave».

Sin embargo, tras un reporte inicial de The Athletic, la FIFA confirmó que su Comisión Disciplinaria aplicó el Artículo 27 de su código. Este apartado permite suspender total o parcialmente la implementación de una sanción bajo un periodo de prueba.

  • ¿Cómo queda la situación de Balogun? La tarjeta roja permanece en su expediente, pero la suspensión de un partido queda en suspenso por un año de prueba. Si el jugador reincide en una falta similar, la sanción se reactivará de inmediato.

  • ¿Hay antecedentes? Sí. En noviembre pasado, la FIFA aplicó este mismo criterio con el portugués Cristiano Ronaldo, conmutando dos de sus tres partidos de sanción tras una expulsión en las eliminatorias, lo que le permitió debutar en la fase de grupos de este Mundial.

Reacciones divididas: Alivio en EE.UU. y furia en Bélgica

Para el esquema de Mauricio Pochettino, la noticia es una bendición. Balogun es el máximo artillero del conjunto norteamericano en la cita mundialista con tres goles en cuatro partidos.

«El 99,9 % de la gente coincide en que fue una tarjeta roja injusta. Quizás hoy tuvimos suerte», declaró el técnico argentino en rueda de prensa, desmarcándose de cualquier gestión personal en los despachos. Por su parte, US Soccer emitió un escueto comunicado declarándose «complacidos» y enfocados plenamente en el partido en Seattle.

La respuesta del rival, sin embargo, ha sido incendiaria. La Real Asociación Belga de Fútbol (RBFA) calificó la medida como una «contradicción directa» al reglamento y anunció que investigará vías legales para defender la integridad de la competición.

El seleccionador de Bélgica, Rudi Garcia, no ocultó su indignación ante los medios:

«No sabía que en las oficinas de la FIFA el 5 de julio correspondía al 1 de abril (Día de los Inocentes anglosajón). Creo que la federación belga no se defiende a sí misma… defiende al fútbol en general. Defiende su integridad y su ética».

Bajo el microscopio político

El dictamen de la FIFA ha encendido las alarmas sobre el nivel de influencia política dentro del torneo, especialmente considerando la estrecha relación entre Infantino y Trump. Cabe recordar que, a finales del año pasado, el organismo rector del fútbol otorgó al presidente estadounidense un polémico premio de la paz (Peace Prize), un gesto que muchos analistas interpretaron como un intento de adular a la Casa Blanca.

Mientras los representantes de la FIFA evitan responder los cuestionamientos sobre las presiones gubernamentales, el partido de octavos de final en Seattle ha adquirido un voltaje extra que trasciende por completo lo deportivo.

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