octubre 28, 2026

Trump firma un decreto para renombrar el lago Ontario como “lago América”

image002

En una nueva escalada de la disputa comercial entre Washington y Ottawa, el presidente Donald Trump firmó este jueves un decreto ejecutivo para cambiar la denominación oficial del lago Ontario a “lago América”. La medida, calificada por analistas como una provocación directa, fue anunciada desde el Despacho Oval entre mapas que ya exhibían el nuevo nombre bajo el lema “Make the Great Lakes Even Greater” (“Hacer que los Grandes Lagos sean aún más grandes”).

Durante la firma, Trump justificó la decisión argumentando que la mayor parte del volumen y las zonas más profundas del cuerpo de agua se ubican en territorio estadounidense. Asimismo, sugirió que la medida responde al deterioro de las relaciones bilaterales y no descartó futuras acciones similares sobre los océanos Atlántico o Pacífico.

La orden presidencial instruye al secretario del Interior, Doug Burgum, y a la Junta de Nombres Geográficos a formalizar el cambio en el Sistema de Información de Nombres Geográficos en un plazo de 30 días, además de actualizar mapas, contratos y documentos oficiales de los organismos federales.

Respuesta firme desde Canadá

Las reacciones en el país vecino no se hicieron esperar. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, rechazó enfáticamente la medida a través de la red social X, recordando el origen histórico de la denominación:

  • Raíz histórica: El nombre proviene del vocablo wendat Ontari’io, que significa “el lago es hermoso, el lago es grande”, usado desde hace más de 400 años.

  • Postura oficial: Carney enfatizó que la hidronimia ancestral del lugar trasciende las decisiones de la administración estadounidense y que para los canadienses el cuerpo de agua se llamará “lago Ontario, hoy y para siempre”.

  • Líderes regionales: Por su parte, el primer ministro de Nueva Escocia, Tim Houston, calificó la decisión presidencial de “auténtica tontería”.

Escalada comercial y falta de diálogo

El decreto se produce tras el colapso de las negociaciones comerciales la semana pasada, que derivó en la imposición de aranceles del 50 % por parte de EE. UU. a productos canadienses por US$ 20.000 millones y la inmediata respuesta de Ottawa con tarifas de reciprocidad. Pese a que Canadá retiró los productos pesqueros de su lista de represalias como gesto de buena fe, las vías de comunicación diplomática permanecen cerradas, según confirmó el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.

Please follow and like us: