mayo 5, 2021

A 107 años de la Tragedia del Polvorín

Por José Quintero De León

Este nuevo 5 de mayo marca en el calendario histórico, un año más del trágico incidente del Polvorín, hecho doloroso que marcó con letras de oro el espíritu de servicio y la misión de la institución bomberil panameña. Ello dejó para siempre la impronta de Disciplina, Honor y Abnegación.
Fue a las 2:55 de la madrugada cuando se dio la alarma en los principales cuarteles del Cuerpo de Bomberos de la ciudad. Un incendio en los depósitos de explosivos y municiones de la Policía Nacional, ubicado en las afueras de la ciudad (actual sector de Cabo Verde), se había declarado, y era tal su peligrosidad que había que sofocarlo a como diera lugar.
Las llamas del siniestro cubrían un gran sector contiguo al actual Hospital Santa Fe, en la naciente Vía Bolívar.
Cuentan los anales de la época que reposan en la Biblioteca Nacional, que lasa primeras unidades bomberiles en llegar a la conflagración, captaron la peligrosa magnitud del fuego. Sin embargo, el objetivo era impedir su expansión a zonas residenciales aledañas, por lo que no midieron el riesgo que asumían. Al combate de las llamas acudieron en apoyo bomberos del área zoneita, así como miembros de la Policía Nacional.
Sin embargo, los débiles chorros de agua del entonces precario sistema de extinción no impidió que los explosivos estallaran y alcanzaran a la primera línea bomberil. Allí dejaron sus vidas y uniformes Félix Antonio Álvarez, Luis de Bazach, Juan Bautista Beltrán, Luis Buitrago, Faustino Rueda y Alonso Teleche.
Los entonces el comandante Darío Vallarino, y los oficiales Domingo Vásquez, Florencio Arosemena Icaza, Ernesto Arosemena, Ricardo Arango Jované, Zenón Ramírez, Francisco Diez, José Thompson, Antonio Jiménez, Juan A. Porras y Sergio Pérez, también resultaron con heridas.
En esta refriega con las llamas también dejaron su cuota de sangre los miembros de la Policía Nacional que apoyaban a los camisa rojas Manuel Pérez y Esteban Sibauste, Fidel Arosemena, Octavio Palma, Estanislao Guzmán y Oliver Herrera.
Tras la heroica gesta, el entonces presidente Belisario Porras ordenó la erección del actual obelisco que se yergue en la actual plaza 5 de Mayo, en plena avenida Central, en memoria de los héroes caídos en cumplimiento del deber.
Una institución maltratada
Han transcurrido 133 años de aquél 28 de noviembre de 1887, fecha que se asignó a la fundación del Cuerpo de Bomberos de Panamá. Por la nobleza de la institución y la temeraria misión encomendada, es de presumir que el Estado debiera tratarla con respeto, asignarle los recursos necesarios para su funcionamiento y darle la autonomía merecida con el fin de que opere con profesionalismo, técnica y sus líderes e integrantes se manejen con la mística necesaria.
Todo indica que ello no es así. Las últimas protestas realizadas por miembros de las brigadas de bomberos de los cuarteles provinciales deja ver que la política mantiene sus garras dentro del cuerpo de las camisas rojas. Se asignan cargos de oficialidad con altos rangos y salarios, a individuos que nada saben del oficio; se mantiene en paupérrimas condiciones de equipo de extinción y ambulancias a cuarteles de provincia, y qué decir de los cuerpos de voluntarios, semilla inspiradora de la institución, en 1880.
A estos se les niega el pago de subsidios que ya acumulan diez años, sin olvidar la entrega de gratuita de uniformes, un proceder vergonzoso en nuestros días. A la fecha, la tropa bomberil, la que se faja con las llamas en las conflagraciones, la que expone sus vidas ante fuego y explosiones, ante letales ataques de abejas africanizadas, incendios forestales y riesgosos rescates de vidas humanas y animales, sigue reclamando con el derecho que le asiste la entrega del fondo en fideicomiso por B/.105 millones que reposa en la Caja de Ahorros, y que permitiría mejorar sus servicios con edificaciones restauradas, carros de extinción y ambulancias, equipo personal y uniformes.
Las protestas han continuado, tanto en el interior como en la capital, ya que se ven afectados unos 5 mil camisa rojas que reclaman ejecución y pago de ascensos, sobresueldos y otros derechos.
Según la Ley 10 de 2010, cada cuatro años deben ejecutarse ascensos al personal de guardia permanente y voluntarios, con sus respectivos ajustes salariales. En las protestas protagonizadas en diversos cuarteles, bomberos han revelado que muchos cumplen 30 años de servicios y se jubilan como rasos o cabos segundo, lo que a no dudar es una injusticia para el voluntario y una vergüenza para la institución.

El lema de lucha es “queremos nuestros ascensos en vida, no después de muertos”.

1 pensamiento sobre “A 107 años de la Tragedia del Polvorín

  1. Muy bueno esos retazos históricos solo falto ilustrar el lugar donde fue la catastrofe. Pero muy completa la investigación.

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