Los trastornos de salud mental, especialmente la ansiedad y la depresión, están en aumento en Panamá, según revela un reciente estudio. Factores como la pobreza, la violencia, el abuso de tecnología y las secuelas de la pandemia han contribuido a esta preocupante tendencia, afectando en particular a niños y adolescentes.
Soledad Sierra Duque, especialista en salud mental en la Policlínica «Dr. Miguel Cárdenas Barahona» de Las Tablas, advirtió que después de la pandemia se ha registrado un incremento del 25% en casos de ansiedad y depresión. «Lamentablemente, también hemos visto un aumento en la prevalencia de estos trastornos en niños, incluso con casos de suicidio a edades cada vez más tempranas», señaló la especialista.
Según Sierra Duque, la falta de acceso a servicios de salud mental, sumado a las experiencias traumáticas de la infancia, son factores clave en el desarrollo de estos trastornos. «Los niños que crecen en ambientes estresantes y carentes de afecto son más propensos a desarrollar problemas de salud mental en la edad adulta», explicó.
La especialista destacó la importancia de abordar las causas subyacentes de esta crisis, como la pobreza, la desigualdad y la falta de acceso a servicios sociales. Además, hizo un llamado a la sociedad a prestar mayor atención a la salud mental de los niños y adolescentes, promoviendo ambientes seguros y saludables para su desarrollo.
Otros hallazgos clave del estudio incluyen:
- Aumento de la demanda de servicios de salud mental: La falta de recursos y personal especializado ha dificultado la atención a todos los pacientes.
- Relación entre experiencias traumáticas y trastornos mentales: Las experiencias adversas en la infancia aumentan significativamente el riesgo de desarrollar trastornos como la ansiedad y la depresión.
- Impacto de la tecnología: El uso excesivo de dispositivos electrónicos y las redes sociales puede contribuir al desarrollo de problemas de salud mental en los jóvenes.
Expertos en salud mental recomiendan las siguientes acciones:
- Fortalecer los servicios de salud mental: Aumentar la inversión en programas de prevención y tratamiento.
- Promover la salud mental en las escuelas: Implementar programas educativos para enseñar a los niños y adolescentes a manejar el estrés y las emociones.
- Crear comunidades más resilientes: Fomentar la cohesión social y el apoyo mutuo.
- Reducir el estigma asociado a los trastornos mentales: Fomentar la conversación abierta sobre salud mental.

