Aunque a menudo se confunden, la hiperplasia prostática benigna (HPB) y el cáncer de próstata son dos condiciones distintas. Si bien el cáncer de próstata afecta a uno de cada ocho hombres, la HPB es aún más común y puede presentarse a cualquier edad.
Según el Dr. Elías Boddem, urólogo y cirujano robótico, la HPB se caracteriza por síntomas molestos como dificultad para orinar, goteo, necesidad frecuente de orinar, especialmente por la noche, y un chorro débil. A diferencia de la HPB, el cáncer de próstata en sus etapas iniciales suele ser asintomático. Los síntomas como dolor o sangre en la orina indican, por lo general, una enfermedad avanzada.
¿Por qué es importante detectarlo a tiempo?
La detección temprana es clave para un tratamiento eficaz de ambas enfermedades. El Dr. Boddem recomienda que los hombres a partir de los 40 años, especialmente aquellos con antecedentes familiares de cáncer de próstata, se realicen exámenes prostáticos de rutina.
La HPB, si no se trata, puede llevar a complicaciones graves como infecciones recurrentes, formación de cálculos, daño a la vejiga, incontinencia urinaria e incluso insuficiencia renal.
¿Qué opciones de tratamiento existen?
Gracias a los avances tecnológicos, la Caja de Seguro Social y la Ciudad de la Salud ofrecen una variedad de tratamientos, incluyendo procedimientos quirúrgicos y robóticos, para abordar tanto la HPB como el cáncer de próstata.
Recomendaciones del especialista
El Dr. Boddem enfatiza la importancia de acudir a los centros de salud para realizarse chequeos regulares y recibir tratamiento oportuno. La detección temprana y el seguimiento adecuado son fundamentales para mantener una buena salud prostática.»

