octubre 2, 2021

Café Científico sobre biodiversidad y conectividad marina en el Pacífico Este Tropical

En el marco del Mes de los Océanos, la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT) organizó el Café Científico “Biodiversidad y conectividad marina en el Pacífico Este Tropical”, una iniciativa en la que biólogos y ecólogos marinos presentaron los resultados de sus estudios en este tema y compartieron sus experiencias con miras a la popularización de la ciencia.

En esta ocasión, los panelistas invitados fueron la Dra. Inti Keith, coordinadora de investigaciones marinas en la Fundación Charles Darwin (ubicada en las Islas Galápagos, Ecuador); el Dr. Edgardo Díaz-Ferguson, director ejecutivo de la Estación Científica Coiba AIP (Panamá); y el ecólogo marino Felipe Ladino, del equipo de la Fundación Malpelo (Colombia).

En este conversatorio, el Dr. Eduardo Ortega-Barría, secretario nacional de la SENACYT, reiteró la importancia de la protección de los recursos marinos, y afirmó que el país está próximo a aprobar la Política Nacional de Océanos, que busca “garantizar la biodiversidad de los recursos marinos, la gobernanza, el desarrollo de una economía azul, así como el avance de la ciencia, tecnología e innovación con el fin de satisfacer el interés nacional mediante el uso pacífico de los océanos, tanto de las zonas jurisdiccionales como de alta mar”.

FUNDACIÓN CHARLES DARWIN (ISLAS GALÁPAGOS, ECUADOR)

La Dra. Inti Keith, bióloga marina de nacionalidad ecuatoriana/escocesa que desde 2010 ha trabajado en diferentes proyectos marinos en la Fundación Charles Darwin, compartió sobre la situación de las especies invasoras en el Pacifico Este Tropical y la importancia del establecimiento de protocolos de bioseguridad.

La especialista, quien actualmente lidera los programas de Especies Invasoras Marinas y Monitoreo Ecológico Submareal de la fundación, y que además coordina el grupo de ciencias para la iniciativa del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, presentó en el conversatorio virtual sobre el estado actual de la Reserva Marina de Galápagos.

Las especies exóticas introducidas por la actividad humana tienen efectos dramáticos en ecosistemas aislados como son las áreas protegidas marinas del Pacífico Este Tropical, conformadas por el Parque Nacional Galápagos y la Reserva Marina (Ecuador); el Parque Nacional Isla de Coco y el área marina de manejo de Montes Submarinos (Costa Rica); el Santuario de Fauna y Flora Malpelo y el Parque Natural Nacional Gorgona (Colombia); y el Parque Nacional Coiba (Panamá), afirma la Dra. Keith.

Las áreas protegidas marinas de la región Pacífico Este Tropical están peligro. El aislamiento natural que tienen las islas Galápagos limita la inmigración de nuevas especies, y permite que las especies establecidas evolucionen con pocos competidores y depredadores fuertes. “Las especies invasoras introducidas por la actividad humana tienen efectos dramáticos en ecosistemas aislados, y son una de las principales causas de extinción de especies”, recalca.

El 78% de las ecorregiones costeras del mundo se ven afectadas por especies marinas exóticas, y la tasa de invasiones biológicas ha aumentado durante las últimas décadas debido al crecimiento del comercio mundial, el transporte y el turismo.

En su intervención, la Dra. Keith comentó que la Fundación Charles Darwin desarrolla desde 2012 la investigación sobre especies invasoras marinas para su prevención, detección y manejo en la Reserva Marina de Galápagos. El proyecto tiene por objetivo minimizar los impactos negativos de especies invasoras sobre la biodiversidad marina, los servicios ecosistémicos y la salud de la Reserva Marina de Galápagos”, enfocándose en la invasión de especies, la pérdida de hábitat, el cambio climático, las pesquerías, la calidad del agua y la basura marina.

En este sentido, científicos de dicha fundación se habían establecido como meta averiguar qué especies han sido introducidas a la Reserva Marina de Galápagos. En un estudio realizado por ellos, publicado en 2019, se encontró que 53 especies marinas habían sido introducidas, siendo 48 de estas reportadas “recién reportadas como introducidas”, y 30 de estas se descubrieron en muestreos realizados desde 2015. “Este es el mayor aumento en el número de invasiones reconocidas para cualquier sitio marino tropical en el mundo”, advirtió la bióloga.

Los ecosistemas marinos de todo el mundo, incluida la región Pacífico Este Tropical, se están degradando debido al aumento constante de las presiones antropogénicas que, en algunos casos, pueden causar cambios significativos y reorganizaciones de la estructura y función de los ecosistemas marinos que pueden conducir cambios irreversibles, dijo la Dra. Keith. “El cambio climático, las invasiones marinas, el aumento del turismo, la pesca ilegal, la contaminación, entre otras, son amenazas que están bien documentadas como amenazas críticas y crecientes para los ecosistemas y el funcionamiento de las zonas costeras”.

Es necesario reducir la pérdida de biodiversidad marina y mejorar la resiliencia de los ecosistemas marinos para combatir estas amenazas, reflexiona la bióloga marina, puntualiza. Para ello, resulta esencial fortalecer la red regional del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical mediante la creación de herramientas, recursos y protocolos compartidos para su aplicación entre las diferentes áreas marinas protegidas y establecer mecanismos para acelerar el intercambio de conocimientos, dice la Dra. Keith, por lo que es importante trabajar en conjunto para conservar “las únicas comunidades que existen en esta región del mundo”.

 ESTACIÓN CIENTÍFICA COIBA AIP (PANAMÁ)

En el Café Científico, el Dr. Edgardo Díaz-Ferguson, doctor en Biología animal y genética de organismos marinos, compartió sobre la conectividad marina, su importancia y su relación con la biodiversidad en el contexto de Coiba como parte del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical.

El Pacífico Este Tropical es la extensión de áreas protegidas marinas más grande de Latinoamérica, y es una de las más importantes del mundo por biodiversidad y por ser un corredor migratorio. “Es una zona de acumulación de biodiversidad y de conectividad, debido a la existencia de corrientes oceánicas, y tiene importancia en los temas oceanográficos porque a lo largo de ese corredor ocurren eventos de afloramiento importantes”, destacó el biólogo.

En este sentido, el Pacífico Este Tropical cuenta con un 30% de las especies marinas del planeta que dependen de la funcionalidad de este gran ecosistema, y que es una de las zonas de mayor endemismo (que se limita de manera natural a una zona determinada) tanto en género como en especie.

La Estación Científica Coiba AIP, que opera en la provincia de Veraguas, principalmente en el Golfo de Chiriquí, desde su creación hace más de tres años, está levantando información de conectividad y biodiversidad.

El Dr. Díaz-Ferguson explicó que se estableció una estación científica en Coiba debido a que esta es una zona de anidamiento y reproducción para cuatro especies de tortugas marinas, así como una zona de endemismo y de rango restringido para múltiples taxa. Además, el 80% de su superficie es bosque húmedo tropical virgen, y ofrece una conectividad regional demostrada en tortugas, elasmobranquios, corales y peces. Coiba es también una parte esencial del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical y zona de conectividad local, regional y global, y es el área marina protegida de mayor extensión de la República de Panamá, siendo un punto caliente de diversidad para echinodermos, corales, peces y mesozooplancton.

En este sentido, la Estación Científica Coiba AIP tiene como misión ser un eje logístico y operacional donde se puedan crear esas capacidades de investigación y educación que permitan el entendimiento de esta biodiversidad y esta conectividad no solo en Panamá sino a lo largo del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, dijo el Dr. Díaz-Ferguson. “Hemos dado paso significativos para la consolidación de un grupo de investigación con 27 investigadores asociados y dos investigadores de planta, 10 proyectos activos, 6 tesis de maestría y licenciatura que están activas actualmente, se han publicado 35 publicaciones con afiliación de Coiba AIP, tenemos 12 alianzas estratégicas, hemos realizado 3 cursos de campo, somos partes de la Comisión de política de los océanos, inauguramos el 23 de abril de 2021 el primer laboratorio de ecología marina y oceanografía insular de Panamá y Centroamérica en Isla Coiba, y por primera vez Panamá ocupa la presidencia del Congreso Latinoamericano de Ciencias del Mar 2022”.

Según el Dr. Díaz-Ferguson, el medio marino es “único porque es multidimensional, sus poblaciones son abiertas, no hay límites definidos de estados poblacionales. Es el más grande y diverso de todos los ecosistemas, probablemente el menos estudiado a nivel de bioma; y menos del 4% de la superficie del océano está protegida. Así que hay mucho por hacer, y esta región del Pacífico Este Tropical es una de las regiones modelos”.

Existe enlace entre diversidad y conectividad, puntualiza el director ejecutivo de la Estación Científica Coiba AIP. “La biodiversidad se retroalimenta de la conectividad, de ese movimiento y de esa migración, y con esa información podemos obtener una mejor predicción sobre centros de acumulación y de origen de población”.

El Dr. Díaz-Ferguson subraya que es importante evaluar la conectividad en poblaciones marinas porque es esencial para conocer la dinámica poblacional, biogeografía, filogeografía y estructura genética de las poblaciones marinas; comprender el mecanismo de retroalimentación y protección de la biodiversidad marina; establecer corredores marinos -como propiamente se hizo en 2004 con el establecimiento con el corredor marino del Pacífico Tropical Este-, unidades de conservación y  áreas protegidas transnacionales; el monitoreo y manejo efectivo de las poblaciones marinas”.

Los procesos para interpretar los cambios, como la diversidad, productividad, resiliencia y conectividad son esenciales para incluirlos en las herramientas para la toma de decisiones. “Requerimos de estos datos de diversidad y conectividad para lograr la meta que tenemos en este decenio de tener océanos resilientes, productivos, seguros y saludables. Debemos conocer las rutas de estos organismos, el origen de esa biodiversidad, y debemos generar y transferir el conocimiento, para generar nuevas capacidades, infraestructura para la investigación y fondos de investigación en ciencias del mar”, reflexiona el Dr. Díaz-Ferguson.

FUNDACIÓN MALPELO (COLOMBIA)

Por otro lado, el ecólogo marino Felipe Ladino, quien lleva ocho años laborando en la Fundación Malpelo desarrollando investigaciones en tiburones, abordó sobre el trabajo que se ha realizado desde la fundación, creada en 1999.

Antes de que la isla Malpelo fuera establecida como un área marina protegida, era común encontrar pesca ilegal, malas prácticas de buceo y uso indebido de las zonas de amarre. En su intervención, Ladino expuso la historia de conservación del Santuario de Flora y Fauna de Malpelo, sus retos, cómo han sido superados y lo que se ha generado a partir de las investigaciones desarrolladas en las áreas marinas protegidas.

Hasta la fecha, la fundación Malpelo ha impulsado la protección de la isla y de sus tiburones a través de la investigación, utilizando metodologías especiales como los son el marcaje acústico y el marcaje satelital. “En general los recursos marinos se encuentran bastante degradados, por lo que debemos promover el consumo responsable, y en lo posible evitar comer productos de los que desconocemos su procedencia”, recalcó el ecólogo

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