abril 8, 2021

Científicos realizan estudio sobre la alimentación y la conducta relacionada a la salud

En el marco del Día Internacional de la Salud (7 de abril), un equipo de investigación multidisciplinario -afiliado a diferentes instituciones públicas y privadas y asociaciones de interés público- presentó en un evento virtual los resultados del estudio “Evaluación de las conductas relacionadas a salud y alimentación en adultos panameños y residentes durante la pandemia por el COVID-19 en la República de Panamá”.

Dicho análisis, que fue realizado por científicos locales e internacionales, contó con la aprobación del Comité Nacional de Bioética de la Investigación, y fue llevado a cabo entre julio y octubre de 2020.

Su objetivo principal fue “evaluar las conductas de salud y alimentación durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19 durante la primera ola el año pasado”, dijo la Mgtr. Maritza Ríos, nutricionista dietista, investigadora adjunta del Centro de Investigaciones Médicas Pacífica Salud y docente de la Universidad Americana (UAM).

Este estudio buscaba, además, “describir las conductas de alimentación y otras conductas relacionadas a la salud de la población durante la pandemia por COVID-19 en Panamá, e identificar en la población estudiada cambios en las compras y consumo de diferentes grupos de alimentos durante la pandemia”, destacó la Dra. Idalina Cubilla, doctora en epidemiología, científica del Hospital Rafael Estévez de la Caja de Seguro Social e investigadora adjunta del Centro de Investigaciones Médicas Pacífica Salud y del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (INDICASAT AIP). Tanto la Mgtr. Ríos como la Dra. Cubilla son las investigadoras principales del análisis.

Ante la pandemia del COVID-19, la conducta de alimentación ha cambiado, y los ingresos son el mayor obstáculo detectado en este estudio para tomar decisiones adecuadas y consumir alimentos más saludables. El análisis también reflejó que la desigualdad en el acceso a bienes básicos (como ingresos, trabajo y estudios) ha interferido en la manera como la población encuestada se ha nutrido durante la pandemia. Así mismo, el estudio reflejó que los mayores de 50 años y jubilados son quienes han mantenido una alimentación saludable.

EL ESTUDIO 

La muestra incluyó 1561 participantes, entre nacionales y residentes extranjeros con 18 años o más, de los cuales el 77.9% pertenecen a Panamá y Panamá Oeste, y 22.1% a provincias y comarcas indígenas. El 74.2% de la muestra evaluada pertenecía al género femenino; el 25.4% el masculino; y el 0.4%, otro. El 83.1% de los participantes indicó tener un nivel de escolaridad universitario. En cuanto al ingreso familiar mensual, el 50.8% dijo generar más de B/.1000.00 al mes, mientras que el 49.2% señaló recibir B/.1000.00 o menos. Sobre su situación laboral del momento, el 48% dijo ser asalariado, 21.8% desempleado, 12.3% trabajador independiente; 9.8% estudiante; 4.3% jubilado/pensionado; y 3.8% dijo realizar labores domésticas. Al momento de realizar la encuesta, el 95.6% de los participantes manifestó no haberse infectado por SARS-CoV2.

El marco muestral para la investigación en línea fue no probabilístico, y además, se realizaron encuestas uno a uno en grupos poblacionales con menor acceso a Internet y entrevistas cualitativas dirigidas a nutricionistas del sector público, posibilitando una triangulación de metodologías.

El empleo de métodos mixtos facilitó el análisis de una misma realidad social y sanitaria desde varios ángulos, con la finalidad de aumentar la validez de los hallazgos y el grado de confianza en ellos.

RESULTADOS DETALLADOS 

El estudio arrojó diversos hallazgos. Uno de ellos indicó que durante la primera ola de la pandemia del COVID-19, el consumo de alimento entre los adultos panameños y residentes encuestados varió entre un 40% y 80% dependiendo del tipo de alimento.  

 Por otro lado, el análisis mostró que cerca del 80% de los participantes de 50 años o más procuró elegir alimentos saludables y naturales al momento de su compra. El estudio reflejó que esta población constituye el perfil que manifestó haber consumido más fruta. Seis de cada 10 personas de 50 años o más y siete de cada 10 jubilados han mantenido su alimentación durante la pandemia.

 Así mismo, se reportó que se ha producido un deterioro de los estados emocionales. Un 52% de las participantes mujeres expresaron experimentar ansiedad, mientras que porcentajes similares de hombres y mujeres (65% y 66%) reportaron preocupación. Las personas con ansiedad son las que reportaron en mayor proporción haber incrementado el consumo de productos azucarados, comida rápida y alcohol.

Otro hallazgo de la investigación fue que un 66% de la población reportó sedentarismo. Por otro lado, aproximadamente el 50% de los encuestados reporta dormir entre 7 a 9 horas diarias.

El estudio también indicó que entre los criterios más utilizados para elegir los alimentos durante las compras en esta pandemia está si estos son “saludables” o no, su “precio” y su “disponibilidad”. Un 62% de los encuestados dijo que destina B/.300.00 o menos por mes para alimentación.

En cuanto a las conductas de alimentación, en el análisis se refleja un autoreporte de sobrepeso y obesidad de más del 50% de los encuestados. Más de la mitad de los encuestados reportaron mantener el mismo consumo de carbohidratos almidonados como arroz y menestra durante la pandemia en comparación con el periodo anterior. Así mismo, en términos generales, la población analizada disminuyó el consumo de carbohidratos refinados como pizza, hamburguesa y cereales de caja, y uno de cada cuatro panameños reportó consumir menos carbohidratos almidonados del tipo tortillas y empanadas.

El 31% de los encuestados reportó que no consume o que disminuyó el consumo de frutas, y aproximadamente 1 de cada 4 encuestados incrementó su consumo de productos azucarados como helados, galletas y dulces. El 46% de los encuestados reflejó que mantienen su consumo de lácteos igual que antes de la pandemia, y en relación con el periodo anterior a la pandemia, cerca del 50% de la población no ha variado su consumo de grasas de cualquier tipo.

En cuanto al consumo de las proteínas de origen animal, el estudio arrojó un aumento importante en el consumo de huevo y pollo: el 41% y el 30% de los encuestados reportaron el incremento, respectivamente. Sin embargo, las proteínas de origen animal provenientes del mar son los productos que menos consumo reportaron los participantes (disminución del 32% en comparación al periodo pasado). Además, uno de cada cuatro encuestados no consume o disminuyó su consumo de vegetales.

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