mayo 12, 2021

Conflicto israelí-palestino: por qué la nueva ola de violencia en Jerusalén y Gaza era realmente “inevitable”

Una nueva ola de violencia azota Israel y la Franja de Gaza, y la razón fundamental no cambia: el conflicto no resuelto entre judíos y árabes que ha arruinado y acabado con vidas palestinas e israelíes durante generaciones.

Es una herida abierta en el corazón de Medio Oriente y el hecho de que el conflicto haya desaparecido de los titulares internacionales en los últimos años no significaba que hubiera terminado.

Los problemas no cambian, ni tampoco el odio y la amargura que han engendrado no años, sino generaciones.

Las bases del conflicto

Durante más de un siglo, judíos y árabes han luchado por dominar la tierra entre el río Jordán y el mar Mediterráneo.

Israel ha infligido una serie de aplastantes derrotas a los palestinos desde que se creó como Estado en 1948, pero aún no se puede declarar vencedor.

Y es que mientras el conflicto continúe, ninguno de los lados puede estar seguro.

La única certeza es que cada pocos años, al menos, habrá una crisis grave y violenta.

El patrón de los últimos 15 años ha implicado a menudo enfrentamientos a través de las alambradas que separan Gaza de Israel.

El problema de Jerusalén

La explosión de violencia esta vez ha sido un recordatorio de que los eventos en Jerusalén y sus lugares sagrados tienen una capacidad incomparable para caldear los ánimos.

La santidad de la ciudad para cristianos, judíos y musulmanes no es solo una cuestión religiosa.

Los lugares sagrados judíos y musulmanes también son símbolos nacionales.

La iglesia del Santo Sepulcro también está cerca, al otro lado de un puesto de control israelí, venerado por los cristianos palestinos.

Qué hay de nuevo ahora

Los desencadenantes incluyeron amenazas de desalojar a los palestinos de sus hogares en Sheikh Jarrah.

Es un barrio palestino fuera de los muros de la Ciudad Vieja, con tierras y propiedades reclamadas por grupos de colonos judíos en los tribunales israelíes.

Es más que una disputa por un puñado de hogares.

Se produce después de años de sucesivos gobiernos israelíes que persiguen el objetivo estratégico de hacer que Jerusalén sea más judía.

Se construyeron grandes asentamientos para judíos en tierras ocupadas para rodear la ciudad, violando el derecho internacional.

En los últimos años, el gobierno y los grupos de colonos han trabajado para asentar a judíos israelíes en áreas palestinas cerca de la Ciudad Vieja amurallada, casa por casa.

La nueva chispa

A eso se sumó en las últimas semanas la dura vigilancia israelí de los palestinos durante el Ramadán, que culminó con el uso de gas pimienta y granadas aturdidoras dentro de la mezquita de Al-Aqsa, el lugar más sagrado para los musulmanes después de La Meca y Medina.

Hamás dio el paso, inusual para ellos, de emitir un ultimátum a Israel para que retirara sus fuerzas del complejo de Al-Aqsa y de Sheikh Jarrah, y luego disparó cohetes contra Jerusalén.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tuiteó: “Las organizaciones terroristas en Gaza cruzaron una línea roja… Israel responderá con gran fuerza”.

Otra combinación de eventos podría haber terminado de la misma manera. Los eventos violentos sucederán una y otra vez mientras el conflicto no se resuelva.

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