junio 23, 2026

Beryl Cook: La revancha de la artista que «pintó la vida en voz alta»

INSPECCIÓN A TELEFÓNICAS (2)

Durante décadas, el mundo del arte oficial le dio la espalda, tildando su obra de «vulgar», «kitsch» y «obscena». Sin embargo, el público británico la convirtió en un icono cultural omnipresente. Hoy, al cumplirse cien años de su nacimiento, una exposición histórica en su ciudad natal busca hacer justicia a Beryl Cook, la mujer que capturó como nadie la alegría indomable de la clase trabajadora.

Del anonimato al éxito de masas

La trayectoria de Cook fue, cuanto menos, atípica. Artista autodidacta, no tomó un pincel hasta pasados los 30 años y debutó en una galería a los 49. Para cuando falleció en 2008, había dejado un legado de más de 500 obras y una popularidad que trascendió los museos: sus figuras corpulentas y joviales pasaron de los lienzos a tarjetas de felicitación, calendarios e incluso a una serie de animación de la BBC.

Sus protagonistas —mujeres de clase trabajadora, marineros, drag queens y bañistas— comparten una característica común: siempre se están divirtiendo. Ya sea en un pub de Plymouth, en un bingo o en una noche de karaoke, Cook retrató a personas «viviendo su yo auténtico y extravagante», según explica Terah Walkup, comisaria de la nueva muestra.

El desprecio de la élite

A pesar de su éxito comercial, la crítica académica fue implacable. Figuras como el difunto Brian Sewell afirmaron que su obra «no tenía nada que ver con el arte». Incluso instituciones de prestigio como la Tate Modern mantuvieron una política de exclusión; su exdirector, Nicholas Serota, llegó a declarar que no habría ninguna obra de Cook en sus salas.

«Se la desestimó por ser alegre y picante, como si la diversión fuera incompatible con la seriedad artística», señala el análisis de la nueva retrospectiva.

‘Pride and Joy’: Una reevaluación necesaria

La exposición Beryl Cook: Pride and Joy, organizada en The Box (Plymouth), se presenta como la mayor retrospectiva hasta la fecha. Con más de 80 pinturas y un archivo personal inédito, la muestra invita a mirar más allá de la comedia.

  • Observación aguda: Cook no se burlaba de sus sujetos; los retrataba con compasión y rigor.

  • Impacto social: Sus cuadros dieron visibilidad a colectivos que sufrían injusticias sociales, desde trabajadoras sexuales hasta comunidades locales marginadas.

  • Legado radical: La comisaria Walkup defiende que Cook fue una artista «mucho más interesante y radical» de lo que la élite quiso admitir.

Cien años después, Gran Bretaña vuelve a mirar a las mujeres de brazos gruesos y sonrisas amplias de Beryl Cook. Esta vez, no solo como un adorno en un paño de cocina, sino como una crónica vital y necesaria de la humanidad en su estado más puro y ruidoso.

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