Más allá del polvo de estrellas: El oscuro y erótico renacer de las hadas en la literatura moderna
Olvide a la Campanilla de Disney y a los seres bondadosos que conceden deseos con un movimiento de varita. El mundo editorial está experimentando un terremoto financiero y cultural gracias a un fenómeno que los lectores han bautizado jocosamente como «faerie smut» (pornografía de hadas): una vertiente de la fantasía romántica donde estos seres son complejos, peligrosos y, sobre todo, profundamente sexuales.
El impacto de esta tendencia es tangible. Recientemente, el anuncio de dos nuevas entregas de la saga Una corte de espinas y rosas (ACOTAR) provocó que las acciones de su editorial se dispararan un 20%. Su autora, Sarah J. Maas, se ha consolidado como una titán de la industria con más de 70 millones de ejemplares vendidos y traducciones a 40 idiomas.
El retorno a las raíces: Peligro y seducción
A pesar de lo que pueda parecer, este auge del erotismo fantástico no es una invención moderna, sino un retorno a las raíces medievales del folclore. Según el historiador Francis Young, autor del nuevo libro Hadas: Una historia, la imagen edulcorada y brillante de estos seres es una distorsión victoriana.
«La conexión entre las hadas y la sexualidad se remonta a tiempos muy antiguos. Está presente en la tradición de hadas que seducen a los humanos», explica Young.
El género actual suele presentar a heroínas que se adentran en mundos de fantasía elaborados para encontrarse con personajes impredecibles. El nivel de «picante» (spice) —como lo denominan los fans— varía desde romances castos hasta encuentros sexuales explícitos que reflejan la naturaleza salvaje de las leyendas originales.
De la balada de Tam Lin a los bosques nórdicos
La inspiración de autoras como Maas bebe directamente de fuentes clásicas. Un ejemplo fundamental es la balada escocesa de 1540, Tam Lin. En ella, una mujer llamada Janet se interna en un bosque, queda embarazada de un joven cautivo de la Reina de las Hadas y debe rescatarlo en un clímax donde él termina convertido en un hombre desnudo en sus brazos.
Este folclore no se limita a las islas británicas:
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Escandinavia: La skogsrå o la huldra aparecen como mujeres irresistibles en el bosque. Sin embargo, quienes ceden a sus encantos descubren demasiado tarde sus pezuñas de vaca y enfrentan una muerte segura en menos de un año.
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Francia e Irlanda: La leyenda de Mélusine (1393) y las historias de las selkies (mujeres foca) narran uniones complejas entre humanos y espíritus del agua que rara vez terminan sin tragedia o engaño.
Un negocio de «otro mundo»
La figura del hada como un espíritu que cambia de forma y carece de la moral humana tradicional es lo que atrae a millones de lectores contemporáneos. Al subvertir el tropo de la «damisela en peligro» y dotar a las criaturas de una carga erótica ancestral, el mercado del romantasy (romance y fantasía) ha encontrado una mina de oro.
Como señala Kelly Fitzgerald, del University College Dublin, estas historias de relaciones con seres del «otro mundo» han tenido fuerza durante siglos. Lo que hoy vemos en las estanterías de las librerías no es más que el despertar de unos espíritus peligrosos que, en realidad, nunca se fueron del todo.