septiembre 26, 2021

En búsqueda de una solución regional enmarcada en el respeto a los derechos humanos de los migrantes

Históricamente, Panamá ha sido un país de tránsito, que ha puesto al servicio del mundo su territorio. No obstante, la región latinoamericana vive una crisis migratoria que requiere de un trabajo mancomunado de todos en el continente.

 

El fenómeno migratorio del siglo XXI es una realidad mundial que no debiese politizarse o alinearse a agendas; por el contrario, su solución – la cual no es una única receta – pasa por centrarse en conversaciones y esfuerzos productivos por parte de todos los actores de la sociedad a nivel internacional. Lo importante es que desde el rol que cada uno desempeña se aporte a la solución; porque, en esto no hay responsables únicos, ni soluciones excluyentes.

 

El Gobierno Nacional, en la figura de la Canciller de la República, viene realizando un trabajo encomiable, en la región y con los países vecinos de responsabilidad compartida en el abordaje de esta situación, la cual que requiere de una atención urgente, integral y conjunta.

 

Es positivo que Panamá busque apoyo en articular esfuerzos en el concierto de naciones porque, la problemática es superior a las capacidades locales.  Los esfuerzos parecieran que están comenzando a evidenciar alrededor del mundo la realidad que se vive en el país.   Esto permite conectar con fuentes de apoyo y brindar acceso a las agendas en materia de cooperación internacional.

 

Sin embargo, preocupan los hallazgos reportados sobre las investigaciones realizadas por la Comisión de la Mujer, la Niñez, la Juventud y la Familia de la Asamblea Nacional tanto en la frontera colombo-panameña como en los albergues de la provincia de Chiriquí; así como, de otras instituciones. Los recuentos de los vejámenes que sufren los migrantes son desgarradores, por decir lo menos. Aunado a reportes en medios de comunicación locales con testimonios reales y crudos – violaciones sexuales y desnutrición, por ejemplo – que viven estas personas en su travesía por la selva de Darién.

 

Panamá, como firmante del Pacto Global para la Segura, Ordenada y Regular Migración de la Organización de Naciones Unidas (ONU), tiene compromisos en materia de derechos humanos dentro del contexto del sistema universal y regional que enmarcan su responsabilidad como país para con personas migrantes, obligaciones que también se establecen por Constitución para quienes se encuentran en el territorio panameño. De allí que, la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá levante las alertas en cuanto a la necesidad de dar seguimiento a lo reportado por las investigaciones en cuestión y apoye el llamado del Presidente de la República ante la ONU.

 

Ante la encrucijada, el país tiene que presentarse frente a las demás naciones del continente como líder y sentar en la mesa de decisiones y acciones tanto a sus vecinos como a los demás países de la región a fin de encontrar soluciones compartidas, donde el respeto a la condición humana de los migrantes prevalezca.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *