Tres décadas después del crimen que paralizó a la industria musical y conmocionó a Estados Unidos, la justicia finalmente alcanzó al responsable del asesinato de la leyenda del rap Tupac Shakur. Duane “Keffe D” Davis, de 63 años, fue condenado este martes a una pena mínima de 40 años de prisión y un máximo de cadena perpetua por organizar el tiroteo mortal ocurrido el 7 de septiembre de 1996 cerca del Strip de Las Vegas.
«Usted no tiene derecho a arrebatarle un hombre a su familia. No tiene derecho a quitarle la vida, todo su futuro, y simplemente quedar impune. Especialmente cuando ese hombre es Tupac Shakur», aseveró contundentemente la jueza Carli Kierny antes de emitir la condena. «El mundo nunca lo olvidó ni olvidó su muerte, y Las Vegas tampoco. Nos tomó 30 años, pero ahora usted va a enfrentar a la justicia», añadió la magistrada, confirmando además que Davis recibirá un crédito de 731 días por el tiempo que ha permanecido bajo custodia.
Autoincriminación: La pieza clave tras décadas de impunidad
Davis, antiguo líder de la pandilla Southside Compton Crips, fue hallado culpable de asesinato el pasado 31 de agosto tras menos de tres horas de deliberación del jurado, habiendo renunciado previamente a su derecho a que el jurado dictaminara la pena. Permanece como la única persona imputada por la muerte de Shakur, quien tenía apenas 25 años y se encontraba en la cúspide de su carrera.
Durante casi 30 años, la investigación se vio obstaculizada por la falta del arma homicida, la paulatina degradación de pruebas físicas y el silencio de testigos regidos por el «código de la calle». Sin embargo, fue el propio acusado quien entregó las pruebas necesarias a la fiscalía: a través de múltiples entrevistas, podcasts, documentales y un libro de memorias publicado en 2019, Davis alardeó abiertamente de su rol en el crimen.
En sus memorias, donde afirmó ser «uno de los únicos testigos presenciales vivos del asesinato», sus confesiones terminaron anulando el acuerdo de cooperación que mantenía con las autoridades por un caso previo de drogas. La jueza Kierny dictaminó que dichos testimonios eran plenamente admisibles en el juicio.
La noche del crimen y el móvil de la venganza
Según reconstruyeron los fiscales, los hechos se desencadenaron tras la pelea de boxeo entre Mike Tyson y Bruce Seldon en el hotel MGM Grand de Las Vegas. Tras la pelea, Tupac Shakur y su séquito agredieron a Orlando «Baby Lane» Anderson —sobrino de Davis— en venganza por un altercado previo entre las pandillas rivales Bloods y Crips.
Posteriormente, Davis orquestó una cacería humana para tomar represalias. Aunque los fiscales matizaron que Davis no apretó el gatillo directamente, determinaron que dirigió la operación que interceptó el vehículo BMW donde viajaba el artista junto a Marion «Suge» Knight. Shakur recibió varios disparos esa misma noche y falleció seis días después, el 13 de septiembre de 1996.
«Nació siendo un ícono»: El conmovedor testimonio familiar
Antes de escuchar el fallo, la hermana del rapero, Sekyiwa Shakur, rindió un emotivo testimonio ante el tribunal en el que visibilizó el impacto devastador del crimen sobre su entorno familiar, revelando que sufrió depresión y trauma durante tres décadas.
«Mi hermano nació siendo un ícono. Nació siendo una leyenda. Se suponía que sería mi compañero durante toda la vida; pasé 30 años sin su protección. Era un artista, actor, poeta y orador increíble. Realmente creo que habría participado en el gobierno o creado hogares para adolescentes con problemas.»
— Sekyiwa Shakur, hermana de Tupac Shakur.
En la misma línea, el hermanastro del cantante, Maurice “Mopreme” Shakur, lamentó que la violencia le arrebatara la oportunidad de desarrollarse plenamente: «Pac no tuvo la oportunidad de tener hijos ni de ver crecer a sus sobrinos. Pac no tuvo un juicio; todo lo que recibió fue una sentencia de muerte».
Con esta sentencia concluye uno de los capítulos más oscuros y debatidos en la historia de la cultura pop y la música hip-hop internacional.

