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Cómo Myles Smith transformó cinco años de salud mental en su álbum debut

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El día antes de sentarse a conversar con la prensa, Myles Smith subió un mensaje a su cuenta de Instagram que tomó a muchos por sorpresa: el lanzamiento de su esperadísimo álbum debut, My Mess, My Heart, My Life, se retrasaría una semana.

La razón detrás de este aplazamiento es de una honestidad brutal, algo poco común en las calculadas estrategias de la industria musical actual. Tras años de giras ininterrumpidas y de estar «en constante movimiento», el cantante británico confesó estar al borde del agotamiento (burnout). Quería, simplemente, frenar para poder asimilar y apreciar plenamente el momento por el que había trabajado durante media década.

En muchos sentidos, esa decisión es el reflejo perfecto del espíritu de su propio disco.

Un viaje catártico y desinteresado por el éxito

A sus 28 años, el cantautor nacido en Luton se ha consolidado como una de las revelaciones más potentes del panorama musical británico. Tras ganar el prestigioso premio Brit a la estrella emergente, entrar en la lista Time 100 de personas más influyentes y acumular miles de millones de reproducciones gracias a hits como Stargazing —la canción británica más vendida de 2024—, Smith podría haber optado por una fórmula comercial y segura.

Sin embargo, en su álbum debut, el artista se muestra mucho menos preocupado por los números de las listas de éxitos y más enfocado en desentrañar las experiencias que lo moldearon antes de la fama. El resultado es un compendio de obras construido, en gran parte, a partir de cinco años de anotaciones en sus sesiones de terapia.

«Fue divertido. Fue fascinante. Fue catártico. Fue un poco de todo, la verdad», confiesa Smith al revivir el proceso de revisar sus momentos de lucha, su recuperación y, como él mismo define, «todos los líos que se presentan entretanto».

Vulnerabilidad, masculinidad y raíces

Uno de los puntos más crudos e impactantes del álbum se titula Sertraline, una canción que toma el nombre de un conocido medicamento antidepresivo para poner sobre la mesa el debate de la salud mental y la masculinidad.

El peso de la representación

Para Smith, la transparencia no es solo una elección artística, sino una responsabilidad cultural.

Lo que se queda en el disco duro

A pesar de haber hecho de la honestidad su bandera, Smith admite que la sobreexposición emocional tiene límites y que sigue escribiendo temas exclusivamente para sí mismo.

Estuvo a punto de ocurrir con Grandma’s Place, una pieza íntima dedicada a la familia, la infancia y la pérdida, inspirada en el hogar de su abuela, que funcionó como su refugio de niñez. «A veces escribo canciones así y se quedan guardadas en el disco duro porque son solo para mí», confiesa el artista. «Pero esta vez, sentí que era perfecta para el álbum».

My Mess, My Heart, My Life promete ser no solo el debut de una estrella, sino un manual de supervivencia emocional hecho música.

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