El lento estreno de la nueva película de Nathan Fielder desata una odisea internacional
En Estados Unidos y Canadá, “You Can See Everything” —el aclamado metadocumental sobre Elizabeth Holmes codirigido por Nathan Fielder y Lance Oppenheim y producido por A24— se ha convertido en un auténtico fenómeno de taquilla y crítica. Sin embargo, para los cinéfilos del resto del mundo, el discreto y escalonado lanzamiento del filme de casi tres horas se ha transformado en un suplicio alimentado por el fenómeno del FOMO (Fear of Missing Out o miedo a perderse algo).
Ante la imposibilidad de ver el largometraje en su propio país y abrumados por la ola de memes y publicaciones en redes sociales, algunos seguidores están tomando medidas drásticas. Es el caso de Ilia Krasilshchik, un residente de Berlín de 39 años que, junto a su esposa, condujo 150 kilómetros hasta la ciudad polaca de Szczecin para asistir a una proyección anticipada con subtítulos en polaco.
«Es imposible ver esta película en Europa Occidental ahora mismo. Simplemente imposible. Pasé dos horas en el coche de vuelta pensando: “¡Guau! ¿Qué acabamos de ver? ¡Qué bien que hayamos ido a Polonia para esto!”», afirma Krasilshchik, quien viajó al extranjero solo para ir al cine por primera vez en su vida.
Un calendario de estreno que exaspera a los fans
Aunque el lanzamiento progresivo de producciones de menor escala es una práctica habitual en la industria cinematográfica, la expectación desmedida ha hecho que las esperas resulten agónicas. Salvo excepciones como Turquía o pases especiales en Polonia, las fechas oficiales para el resto del mundo se retrasarán semanas o meses:
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Reino Unido: Estreno programado para el 20 de noviembre.
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Australia: Los espectadores deberán esperar hasta el 12 de noviembre.
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Francia: La cinta no llegará a las salas hasta el 30 de diciembre.
Esta brecha temporal obliga a los fans internacionales a desplegar complejas estrategias en redes sociales para esquivar destripes de la trama. «Intentar evitar los spoilers en internet es difícil (…). Tener un mes de retraso y tener que idear estrategias para que no te arruinen la experiencia es algo bastante habitual para los cinéfilos en Australia», comenta Jonathan O’Brien, un espectador de 30 años residente en Melbourne.
El reverso de la moneda: el hermetismo de A24
El repentino furor en taquilla tomó por sorpresa incluso a la propia distribuidora A24. La película se rodó bajo un secretismo absoluto: durante años, solo unas diez personas de los 300 empleados del estudio sabían de su existencia hasta su proyección sorpresa en el Festival de Cine de Telluride a principios de septiembre.
Si bien el factor sorpresa generó una expectación sin precedentes, este hermetismo impidió planificar con antelación los acuerdos de distribución internacional, los trámites con los organismos de calificación por edades y los planes de marketing locales.
«Hace seis semanas, nadie en el mundo sabía siquiera que esta película existía», explica una fuente cercana al estudio bajo condición de anonimato. «Para mantener el secreto, gran parte del proceso de lanzamiento en otras regiones apenas ha comenzado».