El misterio de la colección de LEGO de Star Wars
Lo que comenzó en 2023 como un plan familiar para asegurar el retiro de Ed Mansell, un hombre de 83 años, y la educación universitaria de sus nietos, se ha transformado en un thriller judicial, acusaciones de acoso, el cierre de un negocio y teorías conspirativas que acumulan millones de reproducciones en Internet. En el centro de la polémica: una de las colecciones privadas de LEGO Star Wars más grandes del mundo, cuyo paradero actual es un absoluto misterio.
La colección, que incluía piezas ultrarraras como el cotizado set de la Ciudad Nube (valorado en hasta 10.000 dólares / 7.456 libras esterlinas), ha desaparecido. Hoy, el caso suma múltiples demandas cruzadas, la detención de un conocido creador de contenido y una recaudación de fondos masiva.
El origen: Un trato de consignación que salió mal
La historia se inició cuando Bryan Mansell, hijo de Ed, buscó una forma de monetizar la masiva inversión en juguetes de su padre. Contactó con Chrystal Law, entonces dueña de una franquicia de la cadena Bricks & Minifigs en Salem, Oregón. El acuerdo fue bajo la modalidad de consignación: la tienda exhibía el producto, pero Ed Mansell seguía siendo el dueño legal hasta que se vendiera.
La tienda anunció el inventario en redes sociales con bombos y platillos. Según datos posteriores de la empresa matriz, el local vendió al menos 52.000 dólares en LEGO durante el primer año. Sin embargo, el flujo de cheques mensuales hacia los Mansell se detuvo abruptamente a finales de 2024.
Al acudir en persona, Bryan descubrió que la empresa matriz de Bricks & Minifigs había despedido a Law por una deuda impagada y traspasado la franquicia a nuevos dueños. ¿El problema? Los nuevos encargados afirmaron no tener constancia alguna del contrato ni de las figuras restantes. Mansell denunció el caso a la policía, iniciándose un bucle de acusaciones mutuas que duró meses.
«Reckless Ben» y la campaña viral
El caso saltó al panorama internacional en marzo de este año cuando el YouTuber Ben Schneider, conocido en redes como Reckless Ben (1,4 millones de suscriptores), intervino a petición de la familia Mansell.
Schneider adoptó tácticas de guerrilla digital y presencial sumamente agresivas:
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Creó el sitio web espejo «Robamos a los ancianos» usando los logos de la empresa.
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Colocó pancartas frente a las viviendas de los nuevos franquiciados incriminándolos.
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Viajó a Utah, sede de la corporación central, para encarar a los ejecutivos.
El 27 de marzo, la policía de American Fork (Utah) acusó formalmente a Schneider de acoso, piquetes residenciales selectivos, alteración del orden público y allanamiento de morada.
Lejos de frenarse, el 21 de mayo el creador de contenido publicó un video titulado «He localizado al ladrón que robó 200.000 dólares en LEGO», el cual superó los 5 millones de vistas en pocas semanas. El impacto masivo despertó teorías de conspiración en internet, donde usuarios radicales llegaron a acusar a la propia policía de Utah de estar compinchada con la corporación de juguetes para encubrir el delito. La presión escaló a tal punto que varios simpatizantes de la causa interrumpieron una reunión del consejo municipal de American Fork en junio para denunciar «mala conducta policial».
Demandas, amenazas de bomba y un cierre forzoso
Las consecuencias en el mundo real no se hicieron esperar. La tienda de Oregón, epicentro original de la disputa, tuvo que ser clausurada definitivamente por la corporación debido a la hostilidad del entorno.
«Nuestro personal, incluidos adolescentes locales, se enfrentaba a graves riesgos para su seguridad en la vida real, acoso personal dirigido contra ellos y amenazas explícitas de bomba difundidas a través de vídeos virales», alegó la empresa matriz en un comunicado, desvinculando de culpa a los nuevos dueños de la franquicia.
A finales de mayo, Bricks & Minifigs contraatacó legalmente. Presentaron una demanda alegando que la colección restante está valorada en 80.000 dólares (y no en los 200.000 que afirma el YouTuber) y acusaron a Schneider, Law y la familia Mansell de orquestar una campaña de «acoso y extorsión». Sostienen que Chrystal Law violó las políticas corporativas al aceptar productos en consignación y que se trata de una disputa estrictamente privada entre ella y los Mansell, aunque se mostraron dispuestos a dialogar para buscar una compensación justa para el abuelo.
Por su parte, Chrystal Law también demandó a la empresa matriz, alegando que se apropiaron indebidamente de su negocio al cambiar las cerraduras de la noche a la mañana, sosteniendo que ella no posee los sets y que estos se quedaron en el inventario transferido. Ni Mansell ni Law respondieron a las solicitudes de comentarios de la BBC.
El estado actual del conflicto
La batalla legal y social se encuentra actualmente en un punto de máxima tensión, resumido en los siguientes ejes:
Mientras los tribunales determinan el valor real, la propiedad y el paradero de las naves y minifiguras de plástico, el fondo de retiro de Ed Mansell sigue perdido en una galaxia de burocracia, deudas corporativas y algoritmos de internet.