El Festival de la Canción de Eurovisión se prepara para el desenlace de su edición más espectacular este sábado por la noche. Con la mítica ciudad de Viena como escenario y epicentro de la música continental, la gran final promete una velada de alta tensión, puesta en escena vanguardista y un despliegue de excentricidad que ya es marca registrada del certamen.
Las casas de apuestas y los paneles de expertos ya apuntan a sus favoritos, con Finlandia, Grecia y Australia liderando las quinielas para alzarse con el codiciado micrófono de cristal. El espectáculo, que se transmitirá en directo a nivel internacional (disponible a través de BBC One y BBC iPlayer a partir de las 20:00 BST), ha dejado el listón muy alto tras las semifinales.
A continuación, desglosamos las claves, polémicas y momentos imperdibles que definirán la noche.
El «Efecto Viena»: Fiebre por la ópera
El hecho de que el festival se celebre en la cuna de la música clásica parece haber ejercido una influencia ineludible en las delegaciones de este año. Los productores y compositores se han contagiado del espíritu de la capital austriaca, provocando un fenómeno curioso: casi la mitad de los concursantes han decidido incluir un fragmento operístico en sus canciones.
Desde agudos imposibles hasta transiciones dramáticas de corte clásico, los artistas han inyectado este elemento lírico en sus temas, «lo necesiten o no», según comentan críticos musicales entre bastidores. Esta fusión entre el pop eurovisivo tradicional y el drama de la ópera promete dividir al jurado y al público por igual.
Himnos de rock, sensualidad y violines
Eurovisión nunca se ha caracterizado por la timidez, y la gala de este sábado llevará la provocación a un nuevo nivel. Entre las propuestas más comentadas de los ensayos generales se encuentran varios himnos de rock cargados de explícitas connotaciones sexuales, que prometen encender el escenario con letras atrevidas y coreografías sugerentes.
El uso del violín también cobra un protagonismo inusual este año, sirviendo como puente perfecto entre el pop moderno y la tradición europea. Sin embargo, no todo será música: el apartado visual incluirá movimientos de baile que desafían a la muerte, acrobacias en plataformas elevadas y efectos visuales que llevarán al límite la seguridad de los propios artistas sobre el escenario.
Un récord histórico: La nota más larga del festival
Más allá del espectáculo visual, la técnica vocal pura tendrá un momento de gloria que pasará a los libros de historia del festival. Fuentes de la organización han confirmado que uno de los participantes se dispone a ejecutar la nota sostenida más larga jamás registrada en la historia de Eurovisión.
Mantener una nota perfecta durante tantos segundos en riguroso directo no solo requiere una capacidad pulmonar sobrehumana, sino que supone un riesgo enorme ante los millones de espectadores que seguirán las votaciones. De salir bien, este hito técnico podría inclinar la balanza del voto del jurado profesional en los últimos minutos de la noche.
Los tres rivales a batir
Aunque el festival siempre está abierto a sorpresas de última hora, las miradas están puestas principalmente en tres países:
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Finlandia: Con una propuesta enérgica y fiel a su tradición de romper moldes, busca repetir la gloria del pasado apostando por la potencia y la teatralidad.
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Grecia: Su candidatura combina ritmos mediterráneos con una puesta en escena impecable que ha enamorado a los eurofans durante los ensayos.
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Australia: El gigante oceánico, consolidado ya como un competidor feroz en el certamen, presenta una de las producciones pop más pulidas y ambiciosas de la edición.
La suerte está echada. Entre violines dramáticos, influencias operísticas y una dosis alta de provocación, Viena se prepara para coronar al nuevo rey o reina de la música europea en una noche que promete ser, como mínimo, inolvidable.

