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Histórico cierre de ‘The Late Show’: Sir Paul McCartney acompaña a Stephen Colbert en su emotivo programa final

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Una era de la televisión nocturna estadounidense ha llegado a su fin. Tras 11 temporadas al frente y poniendo broche de oro a los 33 años de historia de la franquicia, Stephen Colbert despidió el último episodio de The Late Show en la cadena CBS. Lo hizo acompañado por un invitado de leyenda, Sir Paul McCartney, en una noche cargada de nostalgia, sátira política y sorpresas que conmovió tanto al equipo del programa como a los miles de fanáticos congregados a las puertas del icónico Teatro Ed Sullivan.

La emisión del jueves marcó el desenlace de una andadura que comenzó para Colbert en 2015, cuando sucedió al veterano David Letterman. La cancelación del espacio, anunciada por sorpresa por CBS en julio del año pasado, se ejecutó formalmente en un ambiente donde se mezclaron los homenajes de la industria y la tristeza de sus seguidores.

Un sketch papal y el regreso de una leyenda

Fiel a su estilo, Colbert, un católico devoto, abrió la noche asegurando que todo marcharía como un día cualquiera, evitando el tono solemne de las despedidas habituales. Durante gran parte del episodio, el misterio sobre quién ocuparía la última silla de entrevistas generó gran expectación. Estrellas de la talla de Bryan Cranston, Paul Rudd y Ryan Reynolds realizaron breves cameos postulándose para el honor, siendo todos rechazados de forma cómica.

El presentador afirmó entonces que su invitado de honor sería el «Papa León XIV». Sin embargo, en un giro humorístico, su asistente interrumpió el segmento para anunciar que el Sumo Pontífice se negaba a salir del camerino tras no cumplirse sus exigencias de catering; la audiencia solo pudo ver un brazo con vestiduras papales lanzando un perrito caliente desde detrás de la puerta.

Con el supuesto «plantón» papal y el resto de las estrellas ya despedidas, apareció de imprevisto Sir Paul McCartney, quien se encontraba casualmente por la zona. El ex-Beatle se sentó junto a Colbert para rememorar las históricas actuaciones de The Beatles en ese mismo escenario durante la década de 1960 y sus primeras impresiones al girar por el país.

«Estados Unidos era de donde provenía toda la música que amábamos, todo el rock ‘n’ roll, el blues y todo lo demás… Era simplemente la tierra de la libertad, la mayor democracia», reflexionó McCartney, provocando una sentida réplica de Colbert: «Sí, así era. En verdad espero que siga siéndolo».

El clímax de la noche llegó con una vibrante interpretación conjunta de Hello, Goodbye, que reunió a todo el equipo técnico y de producción en el escenario para su reverencia final. Tras bambalinas, las cámaras mostraron el último instante íntimo: Colbert y McCartney apagando definitivamente las luces del plató.

El respaldo de la industria y la sombra de la política

La última semana de The Late Show se convirtió en un desfile de gigantes del entretenimiento. Figuras como Steven Spielberg, Tom Hanks y Bruce Springsteen acudieron a rendir tributo. También lo hizo David Letterman, quien se ha mostrado muy crítico con la decisión de CBS de prescindir del show. En un emotivo reencuentro, Letterman y Colbert recrearon un recordado gag de los años noventa, lanzando sandías y muebles desde el techo del teatro directo hacia el logotipo de la cadena.

El respeto de sus competidores quedó demostrado cuando presentadores rivales como Jimmy Fallon, Jimmy Kimmel, Seth Meyers y John Oliver acudieron al plató. De hecho, tanto Fallon como Kimmel tomaron la inusual decisión de no emitir programas nuevos esa noche en señal de deferencia hacia Colbert.

A lo largo de su trayectoria, Colbert se consolidó como una de las voces satíricas más punzantes contra la administración del presidente Donald Trump, lo que alimentó especulaciones sobre posibles motivaciones políticas detrás del fin del programa. No obstante, CBS insistió en que la medida respondió «puramente a una decisión financiera en un contexto desafiante para la televisión nocturna», desvinculándola de cualquier factor ideológico o de rendimiento.

Locura en las calles de Nueva York

A las afueras del teatro, el fervor de los seguidores era total. Espectadores de diversos puntos geográficos viajaron exclusivamente para presenciar el final; entre ellos, personas que reservaron vuelos de última hora desde Ámsterdam desafiando el desfase horario.

Bajo la brillante marquesina que se apagaba por última vez, se multiplicaron las pancartas con mensajes de agradecimiento y consignas humorísticas como «Colbert para presidente». «Nos da mucha pena que Stephen se vaya, va a dejar un gran vacío en este país», declaró una de las asistentes. «Porque al fin y al cabo, lo que más necesitamos es reír».

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