Willie Colón y Panamá: El adiós a una leyenda que hizo del istmo su segunda casa
La muerte de Willie Colón este sábado en Nueva York, a los 75 años, ha provocado un hondo pesar en Panamá, un país que no solo fue testigo de su ascenso, sino que lo acogió como a uno de sus hijos predilectos. Desde sus primeros años de carrera, el istmo se convirtió en un escenario recurrente de sus giras y en una fuente inagotable de inspiración. Hoy, figuras del arte y la política panameña rinden tributo a un artista cuya huella en la identidad sonora de la nación es imborrable.
El romance entre Colón y Panamá comenzó a fraguarse en la década de 1970, cuando arribó junto al mítico Héctor Lavoe. Según el investigador musical Mario García Hudson, Colón no se limitó a presentarse en el país; estableció un diálogo profundo con la cultura local al integrar elementos de la murga —ritmo emblemático de las festividades panameñas— en su repertorio. Esta conexión fue tan estrecha que el trombonista incorporó temas del cancionero nacional en sus grabaciones internacionales, llevando la esencia del istmo a los estudios de Nueva York.
Durante décadas, su presencia fue una constante en eventos de gran calado, especialmente en los Carnavales, donde su popularidad se consolidó compartiendo tarima con orquestas locales. Su última gran aparición en suelo panameño tuvo lugar en 2023, durante la apertura de los Premios Juventud en la Ciudad de Panamá, donde conmovió al público al interpretar una vez más «La Murga de Panamá».
La influencia de Colón trascendió las partituras para materializarse en alianzas que redefinieron el género. Su unión con el panameño Rubén Blades dio vida a hitos discográficos como Siembra (1978) y Maestra Vida (1980). Bajo el sello Fania, este dúo transformó la salsa en una «crónica social» de América Latina; himnos como «Pedro Navaja» y «Pablo Pueblo» dotaron al género de una carga intelectual y política que elevó su estatus más allá del mero entretenimiento bailable.
Años más tarde, Colón volvió a converger con el talento panameño de la mano de Omar Alfanno para crear «El Gran Varón» (1989). Alfanno ha destacado que solo el misticismo vocal y el espíritu barrial de Colón podían hacer de esa canción una pieza inmortal. Pese a episodios polémicos en su carrera —como su breve detención en Lima por una acusación de plagio de la cual salió libre de cargos—, su reputación como visionario se mantuvo intacta.
La noticia de su fallecimiento resonó de inmediato en la esfera pública panameña. Rubén Blades, a través de sus redes sociales, expresó su incredulidad y profundo dolor: “Acabo de confirmar lo que me resistía a creer: Willie Colón efectivamente ha fallecido. A su esposa Julia, a sus hijos y seres queridos envío mi sentido pésame”.
Omar Alfanno, por su parte, despidió al artista subrayando su capacidad para alegrar al mundo durante generaciones: “Dios lo tenga en su gloria. Hoy hay salsa en el cielo porque llegó ‘El Malote’”.
Desde el ámbito político, el ministro de Ambiente y exalcalde de la capital, Juan Carlos Navarro, recordó con nostalgia el momento en que le entregó las llaves de la Ciudad en 2005. Navarro evocó el agradecimiento de un Colón conmovido, quien en aquel acto oficial no dudó en declarar ante los presentes que «Panamá era su segunda casa». Con su partida, el país despide no solo a un virtuoso del trombón, sino a un embajador de su propia cultura.