Líderes empresariales, académicos y representantes del sector productivo de Panamá se reunieron para reflexionar sobre el papel de la innovación como motor de la competitividad y el crecimiento económico del país. El conversatorio “The Imperative of Innovation” fue organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Indesa, la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), la Universidad Tecnológica de Panamá y el Centro de Tecnología Avanzada de Semiconductores AIP (C-TASC AIP).
Participaron el canciller Javier Martínez–Acha, el Dr. Eduardo Ortega Barría, secretario nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, y exponentes que abordaron el comportamiento económico de Panamá a través de los años, la inversión en investigación y desarrollo (I+D), debilidades y oportunidades, como las estrategias de semiconductores y otras impulsadas por la Senacyt.
El Dr. Ortega Barría resaltó que, desde la creación de la Senacyt, hace 34 años, su misión ha sido convertir la ciencia, la tecnología y la innovación en herramientas para el desarrollo sostenible de Panamá.
“El desarrollo sustentable está basado en el conocimiento y la innovación. La innovación tiene un impacto directo sobre la economía porque permite producir más y mejor, reducir costos, abrir nuevos mercados y crear empleos de mayor productividad y valor agregado. Nuestro país tiene una enorme oportunidad para agregar conocimiento y tecnología a lo que ya hacemos bien, por ejemplo: aplicar inteligencia artificial a la logística; desarrollar tecnologías asociadas al Canal y al manejo del agua; participar en cadenas de valor de semiconductores; y convertir nuestra extraordinaria biodiversidad en conocimiento y en nuevos productos y servicios mediante la bioeconomía”, señaló el Dr. Ortega Barría.
Gloria Lugo, representante del BID en Panamá, mencionó que nuestro país ha sido una de las economías de mayor crecimiento en la región, y en principio, la inversión en I+D debería crecer a la par de esa expansión, pero no ha sido el caso. “Actualmente, Panamá invierte alrededor de 0.18% del PIB en I+D, en comparación con el 0.61% regional. Igualmente, es importante quién hace esa inversión. En Panamá, el sector público financia aproximadamente el 52% de la inversión total en I+D, mientras que las empresas representan menos del 1%. Ese desequilibrio importa. En los sistemas de innovación más desarrollados, el sector empresarial privado desempeña un papel muy importante en financiación e incluso en I+D”.
La agenda incluyó un panel con Dan Breznitz, catedrático de la Universidad de Toronto, y Marco Fernández, de Indesa. La moderación estuvo a cargo de Juan José Barrios, economista del BID. Breznitz explicó que se suele equiparar la innovación con el acto de invención, pero son conceptos completamente diferentes.
“La invención es el acto de idear algo, lo cual es genial, es importante, pero la innovación es tomar esas ideas y —si hablamos de crecimiento económico— tenemos que convertirlas en realidad. Pueden ser nuevos productos y nuevas tecnologías, pero también pueden ser otras formas de mejorar productos, mantenerlos, comercializarlos, etc. Lo que es importante para el crecimiento económico no es el acto de inventar. Es el hecho de que la innovación es continua”.
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