febrero 10, 2021

Investigadores realizan estudio que busca salvaguardar vidas de menores de edad en colisiones

Miembros del Sistema Nacional de Investigación (SNI) de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), afiliados al Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas, publicaron un nuevo estudio epidemiológico sobre las muertes ocurridas entre 2012 y 2015 en niños menores de 14 años en Panamá, Costa Rica y Guatemala relacionadas a accidentes de tránsito.

Los investigadores del estudio son Virginia Núñez-Samudio e Iván Landires (del SNI), junto a los científicos Francisco Mayorga-Marín y Humberto López Castillo. Los resultados fueron publicados en la revista científica International Journal of Environmental Research and Public Health el 23 de diciembre de 2020.

La investigación arrojó que entre 2012 y 2015 un total de 12,020 niños entre 0 y 14 años sufrieron lesiones por colisiones de vehículos a motor en Panamá, Costa Rica y Guatemala. De estos, 431 niños fallecieron. Panamá arrojó la más alta mortalidad (proporción entre el número de fallecidos en una población durante un determinado periodo de tiempo y la población total en ese mismo período).

Así mismo, en el istmo y Guatemala se reflejó la más alta letalidad (cociente entre el número de fallecimientos por una causa y el número de afectados por esa causa en dicho período).

Costa Rica presentó las más bajas tasas de mortalidad y letalidad, al ser el único país centroamericano con adecuadas políticas públicas de uso correcto de los sistemas de retención infantil (sillas de seguridad).

Los accidentes más frecuentes fueron aquellos ocurridos por colisión y atropellos, ya que ambos representaron más del 85% de todos los casos.

Aunque varios factores juegan un papel en la prevención de las colisiones de vehículo a motor entre los 0 a 14 años de edad, los investigadores encontraron que de los 3 países estudiados, Costa Rica era el único país que implementa una política sobre el uso correcto de los sistemas de retención infantil, afirma la Dra. Núñez-Samudio. En este sentido, la científica reflexiona que en Panamá “se hace necesario adoptar reglamentaciones de seguridad vial cónsonas con la reglamentación internacional”.

Un estudio previo realizado por este grupo de investigadores, realizado en 2016, arrojó que en Panamá los niños menores de 5 años son 4 veces más vulnerables a morir en accidentes de tránsito que los niños que viven en países con una regulaciones más estrictas sobre el uso de sistemas de retención infantil, como España.

En palabras del Dr. Iván Landires, las investigaciones realizadas por el grupo han demostrado que las muertes de menores de edad por accidentes de tránsito en Panamá son un problema de salud pública grave que puede y debe ser solucionado a través de políticas públicas que protejan al menor, como es el caso del uso obligatorio de los sistemas de retención infantil. “El problema que hemos demostrado con nuestros estudios es que en Panamá hay una falencia en la obligatoriedad del uso de los sistemas de retención infantil, lo cual tristemente desemboca en las altas tasas de mortalidad por accidentes de tránsito cuando se le compara con otros países latinoamericanos como Costa Rica, según muestra nuestro último estudio”, explica.

CONTEXTO INTERNACIONAL

Las colisiones de vehículos de motor representan el 30% de todos los fallecimientos relacionados con lesiones en menores de 20 años globalmente. Desde 2018, estos accidentes han causado unas 1.35 millones de muertes en el mundo, y constituyen la primera causa de mortalidad en niños con edades comprendidas entre los 5 y 14 años.

América Latina y El Caribe no escapan de esta realidad. En estas regiones la tasa de mortalidad en niños entre 5 a 14 años por accidentes de tránsito es casi el doble que el promedio mundial.

Un instrumento clave para disminuir estas lesiones y fallecimiento son los sistemas de retención infantil, aquellas sillas o dispositivos utilizados para transportar recién nacidos y niños en los vehículos, que previenen hasta un 90% las lesiones infantiles graves, así como hasta un 75% de la pérdida de vidas en menores.

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