septiembre 26, 2021

La iglesia evangélica nacida en una funeraria de Río de Janeiro que creó un imperio en África

Incluso antes de convertirse en el líder de la iglesia neopentecostal más grande de Brasil, el obispo evangélico Edir Macedo ya soñaba con exportar su negocio, trascendiendo las fronteras brasileñas. Quería establecer la iglesia en África.

“Era lo que deseaba. Al poco de empezar a salir con Esther conocí a su madre. Incluso como un simple miembro de la Iglesia, considerado incapaz por el alto mando de la institución, le di el mensaje de inmediato. ‘Mira, voy a predicar el Evangelio en África. Voy a salir a este mundo para ayudar a los que sufren, cueste lo que cueste’, afirmé, categóricamente “, narra Macedo en su autobiografía “Nada que perder” (editorial Planeta).

La ambición tuvo éxito. El proyecto de transnacionalización hizo posible que la Iglesia Universal del Reino de Dios, fundada en 1977 en una antigua funeraria de Río de Janeiro, esté ahora presente en 134 países de todo el mundo, según la propia institución.

En África, la iglesia está presente en 37 de los 54 países del continente, según el sitio web de Universal. La actuación es más visible en el sur del continente, en países como Sudáfrica, Angola y Mozambique.

Según expertos entrevistados por BBC News Brasil, el éxito del proyecto se debió a escenarios geopolíticos e históricos favorables, la incorporación de creencias locales a las que se asignaron nuevos significados, la cercanía a líderes políticos, el uso de distintas vías de comunicación y a iniciativas sociales atractivas.

En los últimos años han surgido acusaciones de corrupción, con denuncias de blanqueo de capitales, fuga de divisas y asociación delictiva contra miembros de la organización religiosa en Angola.

Esto provocó el debilitamiento de Universal en la región, lo que puede estar detrás del nombramiento del exalcalde de Río, Marcelo Crivella, a la embajada de Brasil en Sudáfrica. En el pasado, Universal también fue expulsada de algunos países africanos.

La iglesia le dijo a BBC News Brasil que en Angola “no hay problema con la gente del país, que siempre ha recibido a Universal con los brazos abiertos”.

“El único problema radica en el complot organizado por un grupo de exfuncionarios que fueron expulsados de la iglesia como consecuencia de una falta grave, una situación sustentada por la inacción y complacencia de algunas autoridades del país”.

Iglesias pentecostales en Brasil y África

El arribo de la Iglesia Universal del Reino de Dios en la década de 1990 al continente africano fue precedida por una larga historia de presencia cristiana en la región que allanó su llegada.

“El hecho de que estas iglesias ya estuvieran creciendo en África fomentó el trasplante de iglesias brasileñas”, le señaló a BBC News Brasil Paul Freston, profesor de religión y política en la Universidad Wilfrid Laurier de Canadá, quien estudia la Iglesia Universal.

El crecimiento de las iglesias pentecostales en América Latina y África ha tenido lugar en unas pocas décadas.

Empecemos por Latinoamérica.

En la región, principalmente en Brasil y Chile, el boom comenzó en la década de 1950, explicó Freston. La iglesia Brasil para Cristo, fundada por un inmigrante del estado de Pernambuco, en el noreste brasileño, que se radicó en Sao Paulo, es el primer ejemplo de ello.

Brasil para Cristo nació en medio del discurso de optimismo de esa década y con un toque nacionalista presente en su nombre.

Se trata de iglesias que nacieron en Sao Paulo, donde hubo oleadas de inmigración y procesos de industrialización avanzados. Este contexto favoreció el crecimiento de las iglesias pentecostales que, en comparación con la Iglesia católica, tienen varias ventajasa la hora de establecerse en nuevos lugares.

La Iglesia católica es territorial y clerical. El proceso de formación de un sacerdote lleva años, y debido a que está organizada en territorios, diócesis y parroquias, es más estática”, afirmó Freston.

En otras palabras, en tiempos de cambios demográficos rápidos, la Iglesia católica tarda más en adaptarse.

Pero eso no se aplica a la iglesia evangélica. Así que no es de extrañar que haya más fieles en las periferias de las grandes ciudades y en las áreas con fronteras agrícolas.

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