junio 11, 2021

Las acciones y enfrentamientos contra la llegada George Bush a Panamá

Por: Abdiel De León

Las heridas, cicatrices y el dolor de la intervención norteamericana aún se encontraban tan prematuras y frescas.

Pero el gobierno de aquel entonces de (Guillermo Endara Galimany, Guillermo Ford y Ricardo Arias Calderón), junto a la entonces Alcaldía de Panamá, dirigida por Omaira ‘Mayín’ Judith Correa Delgado, organizaron traer al presidente de EEUU a nuestro país, como una afrenta y desafío caprichoso contra un hecho macabro ocurrido en la nación después de la gran cantidad de panameños fallecidos.

La estrategia era la de infundir en la mente de los panameños que aceptaran y se conformaran con toda la tragedia ocurrida y las consecuencias que dejó la conflagración, previo a ello había una campaña y una serie de actividades sistemáticas para limpiar esa imagen sangrienta a los panameños, que fueron salpicados en las calles y viviendas del territorio años antes.

RECUERDO DE LA CAMPAÑA

(Se venían efectuando actos propagandísticos años antes, primero con un supuesto “Día de la amistad”, organizada por la alcaldesa capitalina conjuntamente con el “Comando Sur del Ejército” de ocupación norteamericana en aquella época, actividad que se realizó en la avenida Balboa, con el formato de carnaval, incluyendo una exhibición aérea y maniobras de aviones de guerra en el espacio aéreo panameño (Bahía de Panamá).

[ Ante este desafío un grupo de universitarios egresados del Instituto Nacional pese a esta masiva actividad llevaron pancartas de rechazo y repudio, hubo fricciones con los que no entendían el motivo de la protesta, además de lo que hacían contra ese festival, la intención era mostrar el amor a la patria.

A lo largo de esa actividad de burla e insulto a nuestra identidad se regalaban por doquier banderitas ‘gringas’, suéter y souvenirs; en ese mismo contexto también durante la práctica de preparación por dos años anteriores a la llegada presidencial de Bush. La estrategia pasó también por los entornos de las celebraciones en los días de festejos patrios, promovían que ciudadanos cargaran y flamearan banderitas estadounidenses, actitud que creó graves encuentros entre estudiantes aguiluchos y ciudadanos apátridas quienes parecían estar felices con un emblema extranjero durante los desfiles estudiantiles de la Patria, mofándose de los muertos y la destrucción dejada] ).

Esas acciones fueron consideradas como actos desagradables ante los familiares de los fallecidos y el sentido de identidad nacional, que ha estado lleno de grandiosas y valiosas historias, de valientes hombres y mujeres, en defensa del país, en las luchas por la soberanía, que con mucho heroísmo ofrendaron su vida, mártires que han escrito páginas importantes.

LA LLEGADA DEL GENOCIDA DEL COLOZO DEL NORTE

La preparación para recibir a Bush padre, antiguo “amigo del ex general Manuel Antonio Noriega”, hizo entonces que organizaciones populares, viendo la traición del gobierno, organizan acciones drásticas para repudiar y rechazar la llegada de quien fue responsable de una dictadura militar creada y armada por ellos (EEUU), además del genocidio de ese fatídico Diciembre de 1989.

El colectivo de organizaciones en la “Jornada Nacionalista y Democrática” (JND) conformada por organizaciones populares como [Coordinadora Popular por los Derechos Humanos COOPODEHUPA, Frente Estudiantil Revolucionario 29 de Noviembre ( FER-29 ), Organizaciones Campesinas, Obreros como el SUNTRACS, CATI, Asociación Federada del Instituto Nacional AFIN, de profesores, entre otros), también la Coordinadora Nacional por el derecho a la vida]. llamaron a la población a movilizarse.

LA PRIMERA ACCIÓN

Durante la tarde del miércoles 10 de Junio de 1992, día antes de la llegada, miembros de JND, valientemente llegan a la Plaza Porras y Avenida Perú, en la Capital, para realizar un mitin en el lugar donde se realizaría la negativa bienvenida a Bush.

Para mostrar el repudio popular estos destruyeron, derribaron y queman parcialmente una tarima de esa repugnante actividad. Lo que motivó que en el lugar se registraran choques con unidades anti-motines de la Policía Nacional.

LA ACTIVIDAD GUBERNAMENTAL BOICOTEADA

“Llueva o no llueva, el presidente hablará a los panameños en la Plaza Porras, anunció el vocero de la Casa Blanca Marlin Fitzwate, antes de la visita. Los temas a tratar serían la consolidación de la democracia y el nuevo paquete de ayuda económica”.

Ya, los policías de élite de Bush se encontraban nerviosos 48 horas antes, luego de que un soldado había muerto en una emboscada en territorio panameño.

El jueves 11 de Junio de 1992, con la llegada del presidente imperialista y genocida George Walker Bush, primero era esperada por una concentración planeada por el gobierno y la Alcaldesa Mayín Correa, que logró la entrada de muchas personas que empuñaban banderas de los Estados Unidos, mientras que a los alrededores del entarimado y calles adyacentes se movilizó una importante cantidad de panameños, entre ellos había sacerdotes de barrios populares, universitarios y estudiantes de enseñanza media, ex trabajadores y ex funcionarios de la Administración pública, destituidos por el Gobierno de Endara, militantes de izquierda, nacionalistas, viudas y huérfanos del 20 de diciembre y público local que se sumó a la acción, que con la enseña patria y pancartas, y gritando consignas anti-imperialistas se acercaban cada vez más al punto de la otra aglutinación de personas confundidas en su sentido y de otros pro yankees que tenía esa ideología arraigada.

Los dos sectores se gritaban entre sí fuertes insultos hasta la hora que llegó el presidente estadounidense George Bush.

Pasadas las 2:00 p.m la alcaldesa Mayín Correa, organizadora del acto, tomó el micrófono para dirigirse a los presentes. No pasaron ni dos minutos cuando fue interrumpida por un estruendo: los protestantes opositores rompían ruidosamente las barreras de madera que los separaban de los invitados especiales.

Asustados, los antimotines dispararon al aire y arrojaron bombas lacrimógenas a los manifestantes. Inmediatamente se inician el caos, graves y fuertes enfrentamientos; piedras, palos, botellas, bombas molotov saltaban por los aires en dirección al show o función protocolar. La policías a perdigones y numerosos envases de gases lacrimógenos hicieron retroceder un tanto la muchedumbre, llovía así objetos de todo tipo, de tal forma que la seguridad del presidente norteamericano se mostraron confundidos y encajonados ante la refriega.

INSEGURA REACCIÓN DE LOS AGENTES ESTADOUNIDENSES

La multitud corrió despavorida entre los gases erosivos, mientras los agentes del servicio secreto sacaban sus revólveres y armas largas de alto poder, apuntaban nerviosos y peligrosamente sus potentes y letales equipos a la multitud. En un abrir y cerrar de ojos, trasladaban al presidente estadounidense a un sitio más seguro, quien se vio afectado por dichos gases irritantes.

las detenciones, entre gritos y la estampida de personas que corrían hacia diferentes direcciones no se hicieron esperar.

Los medios de comunicación mostraron el desconcierto en el área del evento y toda el área de Calidonia.

Las imágenes televisivas eran testigos y mostraron cuando la alcaldesa de la ciudad capital, el propio presidente panameño y el mandatario extranjero salieron afectados por la cantidad de gases lacrimógenos, forzando la abrupta cancelación del programa y la retirada despavorida de Bush con lágrimas en sus ojos y en sus manos.

Una hora después, ya recuperado de los efectos de los gases y del susto, Bush mantenía otro improvisado encuentro de masas, pero esta vez en el protegido ambiente de la base militar de Albrook, con sus compatriotas.

Irónicamente el destino mostró a un presidente de “la potencia militar”, derramar aguas desde su rostro, en contraste al dolor y la molestia de la nación herida por las acciones sangrientas mandadas por él mismo.

Tras culminar la visita presidencial, en Panamá se iniciaron las recriminaciones. La alcaldesa Mayín Correa acusó a la Policía Nacional de sabotear los actos. El Ministerio Público inició una investigación de los hechos y al final el caso fue archivado.

De nada valió a la Casa Blanca montar un dispositivo ‘para las cinco horas en que estuvo Bush en Panamá’ de proporciones desorbitadas: una fragata, decenas de guardaespaldas, cinco helicópteros en permanente vuelo y cientos de policías apostados en terrazas, custodiando accesos y protegiendo su cuerpo y el de su esposa Bárbara.

MOMENTOS DE CONFRONTACIÓN

Mi testimonio:

Recuerdo que ese día habíamos llegado temprano como a las 8:00 de la mañana con varios compañeros de la Universidad, yo portaba una bandera panameña en una vara de aluminio como de dos metro.

Pasado el tiempo cada vez llegaban de diferentes lugares cantidades de personas gritando consignas como estas (“ESTA PATRIA NO SE VENDE …ESTA PATRIA SE DEFIENDE …”, “PANAMÁ SÍ, YANKEES NO”), ya habían esporádicos forcejeos entre policías y manifestantes.

Cuando llegó el mandatario estadounidense al lugar más allá del mediodía inició la represión, entonces vi volar una bomba molotov que cayó en el edificio del Ministerio Publico frente a la iglesia de Don Bosco, que fue inflamándose rápidamente (la suerte fue que se extinguió mágicamente), toda Calidonia se empezó a llenar de barricadas, los enfrentamientos obligaron el repliegue de los grupos que protestaban, pero todo el que llevaban una bandera panameña eran detenidos, empujados drásticamente, tirados al piso y amarrados por personas armadas vestidos de civil.

Por los lados de calle 25, viendo el peligro de los enfrentamientos nos retiramos hacia otro lugar lejano …y yo continuaba portando el emblema de la patria en alto, cuando de pronto emergen a gran velocidad tres carros particulares, uno color blanco, otro de ellos gris y uno color celeste o azuloso con hombres vestidos de paisanos, con armas largas, que nos corretearon a gran celeridad, tuvimos que correr con todas nuestras fuerzas buscando refugio, algunos nos metimos en la antigua Renta 5 donde estos hombres nos acorralaron disparando sus fusiles M-16 que impactaron en paredes y en las lozas superiores, pedazos del mismo caían sobre nuestros cuerpos, lo cual para cubrirme me lancé al piso con la bandera en la mano, se escuchó muchos gritos, airados y otras detonaciones de disparos.

Luego nos agarraron con fuerza por el cuello de nuestras camisas, con rudeza y gritos nos sacaron del edificio y metieron brutalmente en diferentes autos, (me tocó subir a un vehículo sedan Lada azulado), dentro del mismo nos gritaban improperios y palabras obscenas; primero nos llevaron al cuartel de San Felipe hasta horas de la noche, después nos trasladaron a el cuartel de Ancón, donde pasamos los más de 50 detenidos la noche en el patio de esa base policial, al día siguiente nos reenviaron nuevamente a San Felipe, donde por presiones de los abogados y compañeros nos liberaron como a las 2:45 de la tarde.

Siempre recuerdo que estuve con mi compañero y amigo, del FER-29 Gabriel Guzmán, egresado del Instituto Nacional, entre otros.

Esos momentos envés de quebrantarme psicológicamente, no lograron su objetivo, mi ideología o pensamiento alcanzan fortalecer nuestra moral grandemente.

Mientras que a nosotros nos tocó vivir esa experiencia expresada, nos envolvió de ira ver con vergüenza el show mediático de algunos miembros partidistas de la pasada dictadura, haciendo ver como si fueron ellos quienes organizaron he hicieron la convocatoria de la movilización, lo cual manifestamos nuestra repulsa, ya que fue una coordinadora de organizaciones sociales entre ellas la nuestra en la que nos activábamos militantemente y quienes nos llamaron a expulsar al asesino de los panameños.

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