septiembre 20, 2021

Las secuelas del COVID-19: aún queda mucho por aprender

El Hospital Paitilla celebró su XLVI Jornada Científica con el título “Experiencia COVID-19”. Revisó, junto a prestigiosos médicos de Cleveland Clinic, el tema: dónde estamos hoy en lo que respecta a la COVID-19 en diferentes aspectos como diagnóstico, tratamiento y pronóstico. El evento virtual contó con 10 charlas distribuidas en 4 días, en las cuales se inscribieron más de 850 profesionales de la salud, entre los que se encontraban médicos, enfermeros y estudiantes.

La primera ponencia estuvo a cargo del Doctor Leopoldo Pozuelo, Especialista en Medicina Interna y Psiquiatría de Cleveland Clinic enfocada en las secuelas psicológicas de la pandemia. El Doctor Pozuelo expuso las reacciones más comunes observadas hasta el momento:

· Reacciones de angustia: Seguridad disminuida, dolores de cabeza, musculares y sensación de aislamiento.

· Comportamientos de riesgo para la salud: abuso del alcohol, conflictos interpersonales, mayores índices de violencia. Esto es producto en muchos casos de la restricción de actividades y el desbalance entre las diferentes áreas de desenvolvimiento de la persona – hogar, escuela y trabajo.

· Diagnóstico de desordenes psiquiátricos: mayores índices de suicidio, un incremento al doble en las tasas de diagnóstico de ansiedad y trastornos depresivos.

· Síndrome de Estrés Post Traumático (PTSD). Es una entidad clínica frecuentemente vista en los pacientes que han estado en la unidad de cuidados intensivos.

· El uso de la telemedicina se ha constituido en una nueva manera de abordar esta situación.

El Doctor Pozuelo advierte que las afectaciones psicológicas deben atenderse y tratarse con la misma prioridad que una dolencia física y que el entorno del paciente debe velar por que él reciba una atención adecuada, creando un ambiente de tranquilidad, seguridad y esperanza, nutrición y actividad física. Lo más importancia, resiliencia ante la situación.

El virus del COVID-19 también provoca afectaciones neurológicas en algunos pacientes y sobre esto habló el Doctor Joao Gomes, del Centro Cerebrovascular de Cleveland Clinic, quien dijo que además de las secuelas producidas por el virus, algunos medicamentos y la falta de oxígeno producto de las fallas respiratorias han afectado a pacientes alrededor del mundo, además de otras complicaciones por haber padecido una enfermedad crítica severa.

Lo más común durante la enfermedad y luego de la recuperación han sido los dolores de cabeza, fatiga o cansancio, pérdida del sentido del olfato y del gusto, mareos o vértigo, desordenes del sueño y procesos cognitivos, isquemias o derrames cerebrales, desórdenes psiquiátricos, encefalitis, delirio, entre otros. Se han notado también afectaciones en el sistema nervioso periférico como el Síndrome de Guillain-Barré. A mayor edad, mayor riesgo del desarrollo de estos síntomas.

El Doctor Gomes indicó que en los estudios realizados un 80% de pacientes recuperados han manifestado algún síntoma neurológico o psiquiátrico y se ha determinado que a pesar de que las mujeres manifiesten mayormente los síntomas, son los hombres quienes han fallecido en mayor número a causa de secuelas neurológicas de la enfermedad. El síndrome de COVID Crónico o COVID a Largo Plazo, se ha definido para amparar a los pacientes que mucho tiempo después de su recuperación se quejan aún de síntomas relacionados por el virus. Este síndrome se estima será detectado en millones de personas y no existe aún una prueba diagnóstica certera ni un tratamiento.

En cuanto a las secuelas respiratorias del COVID-19, contamos con la participación del Doctor James Mojica, Neumólogo del Massachusetts General Hospital, quien presentó su experiencia con este tipo de pacientes. Uno de ellos, paciente masculino de 56 años asmático, progresó muy favorablemente durante su hospitalización, sin embargo, regresó al cuarto de urgencias cinco semanas después con dificultad para respirar, sin fiebre ni dolores, pero muy baja saturación de oxígeno.

Ante la aparición de numerosos casos como este en el mundo, surge entonces el concepto Síndrome Agudo Post-COVID, que involucra mantener los síntomas de forma persistente, complicaciones temporales o permanentes más allá después de las 4 semanas de la recuperación. Este grupo de síntomas involucra diferentes órganos, pudiendo ser leves o severos y presentarse aún en pacientes que hayan sido asintomáticos luego del contagio. Otra clasificación considera el tiempo que puede ser subagudo (menos de 12 semanas de duración) o crónico (más de 12 semanas).

Las secuelas respiratorias en este Síndrome son: disfunción en la laringe, estenosis en la tráquea, hipoxemia y funciones pulmonares reducidas. El paciente recuperado de COVID-19 debe estar atento a señales como tos, falta de aire, disminución en su capacidad de realizar actividades físicas y acudir al médico en caso de presentarse alguna.

Los niños y adolescentes no escapan de la pandemia del COVID-19, aunque en un inicio se pensaba que no les afectaba, también pueden reflejar secuelas de la enfermedad. Sobre esto nos habló el Doctor Moisés Auron, pediatra de

Cleveland Clinic. Es en abril de 2020 cuando surgen los primeros casos de niños que padecieron COVID y unas cuatro semanas después presentaron síntomas similares a la Enfermedad de Kawasaki y el Síndrome de Choque Tóxico, reflejándose en los laboratorios una inflamación sistémica severa definiéndose como Síndrome de Enfermedad Inflamatoria Multisistémica en Niño asociado con el COVID-19.

Se presenta con mayor frecuencia en niños varones mayores de 7 años, fiebre mayor de 38°C, erupciones cutáneas, síntomas respiratorios, se comprueba la inflamación en estudios de laboratorio, requiere hospitalización ya que el proceso inflamatorio afecta todo el sistema.

De acuerdo con los estudios, más de la mitad de los niños que han padecido COVID-19 presentarán síntomas persistentes de 2 a 4 meses después de su recuperación. Estos pueden ser insomnio, síntomas respiratorios, congestión nasal, cansancio, dolor de cabeza, entre otros.

En conclusión, se ha demostrado que la COVID-19 produce secuelas en diferentes sistemas orgánicos. Los científicos continúan estudiando los casos de forma dinámica, dado que una característica muy particular de la COVID-19, es su constante cambio, lo que impone un reto a la comunidad científica que continúa investigando este gran problema de salud mundial.

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