El melanoma es el tipo más grave de cáncer de piel que se origina en los melanocitos. Aunque menos común, puede ser peligroso si no se detecta y trata a tiempo, ya que puede diseminarse. La regla ABCDE (Asimetría, Bordes irregulares, Color variado, Diámetro mayor de 6 mm, Evolución) ayuda a identificar lunares o manchas sospechosas, pero no todos los melanomas la siguen.
El principal factor de riesgo es la exposición a la radiación ultravioleta (UV). La prevención se basa en la protección solar: buscar sombra, usar protector solar, ropa protectora y evitar camas de bronceado.
El diagnóstico se realiza mediante un examen de la piel y una biopsia. El tratamiento varía según la etapa e incluye cirugía para melanomas tempranos y cirugía, inmunoterapia, terapia dirigida, radioterapia o quimioterapia para melanomas más avanzados. La detección temprana es crucial para un tratamiento exitoso. Se recomienda revisar la piel regularmente y consultar a un dermatólogo ante cualquier cambio sospechoso.

