Funcionarios de alto nivel de Estados Unidos e Irán han iniciado formalmente conversaciones directas en la localidad suiza de Bürgenstock. El encuentro se produce tras la firma, la semana pasada, de un acuerdo inicial destinado a poner fin a la guerra de manera inmediata y establecer un marco de negociación definitivo para los próximos 60 días.
El pacto preliminar estipulaba el cese de los combates en «todos los frentes» —incluyendo el Líbano—, el levantamiento del bloqueo militar estadounidense a los puertos iraníes y la reapertura del Estrecho de Hormuz, una vía marítima crucial por la que transita el 20% del petróleo y gas natural del mundo. Asimismo, el texto contempla un fondo de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción de Irán y el levantamiento total de las sanciones por parte de Washington. Sin embargo, el programa nuclear iraní —causa principal del conflicto iniciado el pasado 28 de febrero— sigue siendo el eje pendiente de la agenda.
Tensiones en el Líbano amenazan el diálogo
A pesar del optimismo inicial y de un alto el fuego pactado el viernes, los combates mortales han continuado entre Israel y el grupo libanés Hezbolá, respaldado por Teherán. Los recientes ataques aéreos israelíes han dejado al menos 67 fallecidos, mientras que las ofensivas de Hezbolá cobraron la vida de cinco soldados israelíes. Israel insiste en que su conflicto en el Líbano es independiente de la guerra contra Irán, manteniendo la ocupación de aproximadamente el 5% del territorio en el sur del Líbano.
En respuesta a estas hostilidades, a las que catalogó como una violación del alto el fuego por parte de EE. UU. e Israel, Teherán anunció el sábado el cierre del Estrecho de Hormuz. Pese al anuncio, datos de la plataforma de seguimiento marítimo MarineTraffic muestran que varios buques mercantes continuaron transitando por la vía durante el domingo, aunque no se descarta que algunas embarcaciones hayan apagado sus sistemas de localización.
Advertencias y posiciones de las delegaciones
El inicio de las negociaciones estuvo acompañado de fuertes declaraciones. A través de sus redes sociales, el presidente Donald Trump lanzó una severa advertencia a Teherán:
«Irán debe impedir de inmediato que sus agentes a sueldo en el Líbano causen problemas. De lo contrario, seremos obligados a golpear a Irán con mucha fuerza de nuevo».
Por su parte, el vicepresidente estadounidense JD Vance detalló desde Suiza que la Casa Blanca espera avances tangibles en la cuestión nuclear y la estabilización del Líbano. Vance, quien asiste acompañado por Jared Kushner y el enviado especial Steve Witkoff, afirmó que si los líderes iraníes renuncian a sus ambiciones de armas nucleares a largo plazo y a ser factores de inestabilidad regional, EE. UU. está dispuesto a «transformar radicalmente su relación con ese país».
En la contraparte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, enfatizó que el éxito de un acuerdo final depende estrictamente de que la contraparte cumpla los compromisos ya adquiridos, incluido el cese total de las operaciones militares. Irán mantiene firmemente la postura de que su programa nuclear posee únicamente fines pacíficos. La delegación iraní está liderada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi.
Mediación internacional
Las sesiones del domingo contaron además con la participación del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el jefe de las fuerzas armadas paquistaníes, el mariscal de campo Asim Munir. Pakistán ha ejercido un rol clave como mediador diplomático a lo largo del conflicto bélico y ya albergó rondas de negociación previas entre ambas potencias.
Desde que se intensificaron las hostilidades el pasado 2 de marzo, el Ministerio de Salud del Líbano registra un saldo de 4.057 personas fallecidas en su territorio, mientras que las autoridades israelíes han reportado la muerte de 34 soldados y cuatro civiles en el norte de su país. Las reuniones en Suiza se centran ahora en destrabar la implementación de los puntos acordados y detener la escalada de violencia satélite que amenaza con descarrilar la paz.

