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Crisis del agua en Guadalajara: infraestructura obsoleta y falta de tratamiento tras las protestas

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Una grave crisis en la calidad del agua mantiene en alerta a la Zona Metropolitana de Guadalajara. Desde hace al menos dos años, miles de habitantes denuncian que de sus grifos brota agua turbia y con intensos olores a fétidos —frecuentemente descritos como a huevo podrido, metal e incluso excremento—, una situación que empeoró drásticamente desde el pasado mes de diciembre.

Aunque los primeros reportes de agua contaminada datan de hace una década, la problemática ha escalado hasta convertirse en un conflicto social y sanitario sin precedentes que moviliza a la ciudadanía y pone bajo la lupa la infraestructura hídrica de la región.

Las causas del deterioro: infraestructura obsoleta y contaminación

El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, ha reconocido abiertamente que el problema central de la capital jalisciense radica en la calidad y no en el abasto. Las autoridades y especialistas coinciden en que la crisis es el resultado de décadas de abandono y omisión institucional:

Protestas ciudadanas y tensión con las autoridades

La indignación social detonó el pasado domingo 11 de octubre, cuando miles de ciudadanos se manifestaron frente a la residencia oficial del gobernador. Los manifestantes exigían la activación de una alerta sanitaria, garantías de potabilidad y transparencia sobre la composición del agua.

La protesta derivó en violentos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que repelierón a los asistentes con gases lacrimógenos y chorros de agua. El saldo fue de 39 personas deteniéndose inicialmente; cuatro de ellas fueron vinculadas a proceso y 17 agentes policiales permanecen bajo investigación por presunto uso indebido de la fuerza.

«La presencia de bacterias fecales es un problema de salud y las alertas que hemos levantado obligarían a la autoridad a hacer mediciones mucho más confiables, mucho más profundas y reportar de manera transparente a la ciudadanía», señaló Héctor Morales Gil de la Torre, académico de la Universidad ITESO.

Alertas sanitarias y hallazgos en laboratorios

Frente al discurso oficial de la Secretaría de Salud de Jalisco —que sostiene no tener evidencias de un repunte en enfermedades gastrointestinales o dermatológicas, aunque sugiere no usar el agua de la grifo ni para lavarse los dientes—, análisis independientes muestran un panorama preocupante:

Plan de emergencia: obras y programa de racionamiento

Para intentar frenar el colapso del sistema, el Gobierno del Estado anunció un plan de respuesta a corto y largo plazo que incluye la ampliación de la planta potabilizadora y la proyección de un nuevo acueducto que requerirá la aprobación del Congreso local.

Como medida inmediata, se ha puesto en marcha un programa de tandeos (racionamiento) que suspende el suministro de agua entre dos y tres días a la semana, afectando directamente a 2,3 millones de habitantes de los 5,5 millones que conforman el padrón de usuarios en la metrópoli.

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