El Gobierno de Estados Unidos anunció este jueves una nueva batería de sanciones contra Cuba que incluye a Fidel Ernesto Castro Calis, nieto del expresidente Raúl Castro, al Banco Exterior de Cuba y a cuatro entidades vinculadas a los recursos naturales y energéticos de la isla. La medida amplía la estrategia de presión financiera ejercida por la administración de Donald Trump hacia La Habana.
El secretario de Estado, Marco Rubio, vinculó las medidas a la política oficial de la Casa Blanca hacia la isla. «Estas designaciones reflejan la visión inquebrantable del presidente Trump de una Cuba libre: una donde se desmantelen las redes financieras ilícitas del régimen, sus aparatos represivos y las arraigadas estructuras de poder de la era de Castro», señaló Rubio a través de un comunicado.
Impacto en la crisis energética
Las sanciones contra las empresas del sector energético se suman a las restricciones comerciales impuestas a principios de año, cuando Washington amenazó con aranceles a los países que suministraran petróleo a Cuba. La medida provocó la suspensión de envíos por parte de proveedores clave como México, profundizando el desabasto de combustible y los cortes de electricidad en el país caribeño.
Escalada diplomática y judicial
La inclusión de Fidel Ernesto Castro Calis amplía las sanciones previas dirigidas contra la cúpula política y familiar del liderazgo cubano, entre los que se encuentran:
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Miguel Díaz-Canel, actual presidente de Cuba.
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Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro.
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Raúl Guillermo Rodríguez Castro, otro de los nietos del expresidente.
El clima de tensión se intensificó tras la acusación formal presentada en mayo por el Departamento de Justicia de EE. UU. contra Raúl Castro. El proceso lo vincula con el derribo en 1996 de dos aeronaves de la organización Hermanos al Rescate, incidente en el que murieron cuatro personas. El Gobierno cubano ha rechazado categóricamente todos los cargos penales presentados por Washington.

