Mientras el cierre del Estrecho de Ormuz dispara el costo de vida global, gigantes del petróleo, la banca y la defensa reportan beneficios récord en el primer trimestre de 2026.
Mientras los hogares en todo el mundo ajustan sus presupuestos ante la escalada de precios provocada por el conflicto entre Estados Unidos e Israel en Irán, un grupo selecto de corporaciones está viviendo una realidad diametralmente opuesta. La incertidumbre geopolítica y el bloqueo del Estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del crudo mundial— han creado un escenario de volatilidad que algunos sectores han transformado en ganancias extraordinarias.
A continuación, los sectores que están capitalizando la crisis actual:
1. El festín de la energía: Volatilidad como activo
El estancamiento de los envíos de crudo a finales de febrero desató una «montaña rusa» en los mercados. Las grandes petroleras europeas, gracias a sus potentes divisiones comerciales (trading), han sabido navegar estas fluctuaciones:
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BP: Duplicó sus beneficios alcanzando los $3.200 millones en el primer trimestre.
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Shell: Superó las expectativas con ganancias de $6.920 millones.
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TotalEnergies: Reportó un aumento del 33%, sumando $5.400 millones a sus arcas en lo que va de 2026.
Aunque los gigantes estadounidenses como ExxonMobil y Chevron sufrieron interrupciones logísticas directas, sus resultados superaron las previsiones de los analistas debido a que el precio del barril se mantiene en niveles significativamente más altos que antes de la guerra.
2. Wall Street y la búsqueda de refugio
La banca de inversión ha encontrado en el caos una fuente de ingresos sin precedentes. La necesidad de los inversores de mover capital desde activos de riesgo hacia valores seguros ha disparado el volumen de operaciones.
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JP Morgan: Su división bursátil generó un récord de $11.600 millones, impulsando el segundo mejor trimestre en la historia del banco.
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Cifras conjuntas: Los seis grandes bancos de EE. UU. (incluyendo Goldman Sachs y Morgan Stanley) acumularon beneficios por $47.700 millones entre enero y marzo.
3. Defensa: Reposición de arsenales
El conflicto ha dejado al descubierto carencias en los sistemas de defensa aérea y antimisiles, obligando a los gobiernos a realizar inversiones masivas.
«La guerra crea la necesidad inmediata de que los gobiernos repongan sus existencias de armas», señala Emily Sawicz, analista de RSM UK.
Empresas como BAE Systems prevén un crecimiento robusto gracias al «contexto favorable» de inseguridad global. Por su parte, Lockheed Martin, Boeing y Northrop Grumman cerraron el primer trimestre de 2026 con volúmenes récord de pedidos pendientes, aunque la cotización de sus acciones se ha estabilizado tras el frenesí inicial.
4. Energías Renovables: La resiliencia como motor
Paradójicamente, la guerra ha acelerado la transición energética. Ante el riesgo de dependencia de los combustibles fósiles, la inversión en renovables se percibe ahora como una cuestión de seguridad nacional.
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Impacto en el mercado: NextEra Energy ha visto subir sus acciones un 17% este año.
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Crecimiento en Europa: Las firmas danesas Vestas y Orsted reportan beneficios disparados.
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Consumo doméstico: En el Reino Unido, Octopus Energy registró un aumento del 50% en ventas de paneles solares, mientras que los fabricantes chinos de vehículos eléctricos ganan terreno ante el encarecimiento de la gasolina.
Conclusión: Mientras la diplomacia intenta reabrir las rutas comerciales, los balances financieros de 2026 reflejan que, en tiempos de crisis, la volatilidad es, para muchos, el negocio más rentable.

