Tensión en el Golfo: Carrera contrarreloj por piloto de EE. UU. tras ataque a planta nuclear en Irán
La escalada bélica en Oriente Medio ha alcanzado un nuevo punto crítico este sábado. Mientras las fuerzas estadounidenses e iraníes compiten en una búsqueda desesperada por un piloto de un F-15E Strike Eagle derribado, Teherán ha denunciado un ataque contra la central nuclear de Bushehr que ha dejado al menos una víctima mortal.
El Pentágono confirmó que el viernes, un caza biplaza F-15E fue alcanzado por sistemas de defensa antiaérea iraníes en la provincia montañosa de Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad. Aunque uno de los tripulantes fue rescatado con éxito por unidades de operaciones especiales, el segundo piloto permanece desaparecido en territorio hostil.
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Operación de Rescate: Estados Unidos ha desplegado helicópteros Black Hawk y drones de vigilancia en una misión de alta complejidad, enfrentando el fuego constante de la artillería iraní.
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Recompensa: La Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI) ha iniciado su propia «cacería», ofreciendo recompensas económicas a los civiles que ayuden a localizar o capturar al «piloto enemigo».
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Contexto: Este incidente marca la primera vez en más de dos décadas que un avión de combate estadounidense es derribado en territorio enemigo, lo que supone un duro golpe estratégico para la administración de Donald Trump.
Ataque cerca de la central nuclear de Bushehr
En un desarrollo paralelo que aumenta el temor a un desastre ambiental, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó el impacto de un proyectil en las inmediaciones de la planta nuclear de Bushehr, en el suroeste de Irán.
«Un miembro del personal de seguridad física falleció debido a la onda expansiva y la metralla», informó el OIEA en un comunicado oficial.
Aunque un edificio anexo resultó dañado, las autoridades técnicas aseguran que no se han detectado fugas radiactivas ni incrementos en los niveles de radiación por el momento. Irán ha responsabilizado directamente a una coalición entre Estados Unidos e Israel por el bombardeo.
El presidente Trump, quien se encuentra en Washington supervisando las operaciones de rescate, ha evitado comparecencias públicas directas, mientras que el portavoz del parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, ironizó en redes sociales afirmando que los objetivos de guerra de EE. UU. han pasado de buscar un «cambio de régimen» a una simple «búsqueda de pilotos».
La comunidad internacional observa con alarma la situación, especialmente ante el riesgo de que los combates cerca de infraestructuras nucleares desencadenen una catástrofe de proporciones regionales. Por su parte, la empresa rusa Rosatom ha anunciado que planea evacuar a su personal de la planta de Bushehr la próxima semana debido a la falta de garantías de seguridad.