Una devastadora explosión en la fábrica de fuegos artificiales Huasheng, ubicada en la ciudad de Liuyang, ha cobrado la vida de 26 personas y ha dejado al menos 61 heridos, según los últimos reportes de los medios estatales chinos.
El incidente, ocurrido el lunes por la tarde, desató un operativo de emergencia masivo en una de las regiones con mayor producción de pirotecnia en el mundo.
Operativo de rescate y evacuación
Tras la detonación, las autoridades establecieron un perímetro de seguridad, evacuando a todos los residentes en un radio de 3 kilómetros a la redonda debido al peligro de nuevas explosiones.
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Despliegue: Más de 1.500 efectivos de emergencia trabajaron en la zona.
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Tecnología: Se utilizaron drones, robots y perros de búsqueda para localizar a los sobrevivientes.
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Éxito en los escombros: Siete personas fueron rescatadas con vida tras quedar atrapadas bajo las estructuras colapsadas.
Para minimizar riesgos, los equipos de rescate procedieron a humidificar el área, una medida crítica para estabilizar el polvo de pólvora restante y evitar «accidentes secundarios» mientras se trabajaba cerca de dos almacenes de pólvora que representaban un alto riesgo.
Impacto en la comunidad
La fuerza de la explosión fue tal que alteró por completo la vida en los alrededores. Un residente situado a 1 km del epicentro describió escenas de caos:
«Los cristales de nuestras casas se hicieron añicos, los marcos de aluminio se deformaron e incluso las puertas de acero inoxidable quedaron retorcidas», relató a Beijing News.
Los heridos, cuyas edades oscilan entre los 20 y 60 años, presentan mayoritariamente lesiones óseas causadas por el impacto de los escombros proyectados. A pesar de la magnitud del evento, las autoridades ambientales informaron el martes que los niveles de calidad de aire y agua en la zona se mantienen en parámetros normales.
Investigaciones y responsabilidades
El presidente Xi Jinping ha emitido un comunicado instando a redoblar esfuerzos para la atención de los heridos y ha exigido una investigación exhaustiva.
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Medidas de control: La policía ya ha tomado acciones legales contra el personal responsable de la empresa Huasheng.
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Rendición de cuentas: El gobierno central busca determinar si hubo negligencia en el manejo de los materiales explosivos.
Liuyang, conocida internacionalmente como la capital mundial de los fuegos artificiales, se enfrenta nuevamente al debate sobre la seguridad en una industria que, aunque lucrativa, sigue siendo altamente peligrosa para sus trabajadores y residentes cercanos.

