noviembre 5, 2026

Warren Buffett y la vía más aburrida —pero millonaria— para ganar con la inteligencia artificial

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Sin fuegos artificiales ni persecuciones eufóricas tras la última startup de moda, Warren Buffett encontró la manera perfecta de rentabilizar la era de la inteligencia artificial: apostar por lo de siempre. A sus 96 años, y tras haber dejado la presidencia de Berkshire Hathaway, el legendario inversor vuelve a demostrar que los cimientos de la economía real son, a menudo, la inversión más lucrativa.

Aunque la firma mantiene participaciones estratégicas en gigantes tecnológicos como Apple y, más recientemente, Alphabet, el verdadero impulso indirecto de Berkshire en la ola de la IA proviene de un sector mucho más tradicional: la energía y los servicios públicos.

El apetito insaciable de los centros de datos

El vertiginoso desarrollo de la inteligencia artificial requiere enormes cantidades de electricidad para alimentar los centros de datos. Esta demanda ha convertido a las empresas suministradoras de energía en jugadas clave para el sector tecnológico.

Berkshire es propietaria de MidAmerican Energy, adquirida en el año 2000 sin ninguna intención vinculada a la tecnología de vanguardia. Dos décadas después, la compañía abastece a estados como Iowa, convertido en un nodo estratégico de infraestructura digital. Según reveló Greg Abel, director ejecutivo de Berkshire, el 8 % de la carga energética de la firma en Iowa provino el año pasado exclusivamente de centros de datos.

A esto se suma la presencia de NV Energy en Nevada, otro de los estados en plena expansión de infraestructura tecnológica, consolidando una red eléctrica indispensable para el funcionamiento de la nube y la IA.

«Berkshire ya estaba posicionada para prosperar gracias a las necesidades más fundamentales de la IA en materia de energía; es muy propio de Buffett adoptar una posición que no requiere saber quiénes serán los ganadores directos», señala Ken Mahoney, presidente y CEO de Mahoney Asset Management. «A veces, en los negocios, lo aburrido es lo que genera los beneficios más constantes».

De un tropezón millonario a un componente clave

La estrategia involuntaria de Buffett también se refleja en el sector industrial. En 2016, Berkshire adquirió Precision Castparts, un fabricante de componentes para turbinas de generadores eléctricos. Aunque en su momento la operación obligó a la firma a registrar un ajuste contable negativo de 11.000 millones de dólares —lo que llevó a Buffett a admitir que había pagado en exceso—, la crisis energética actual ha cambiado radicalmente el panorama.

Hoy en día, las turbinas de gas representan uno de los principales cuellos de botella para la puesta en marcha de nuevos centros de datos, situando a Precision Castparts en una posición de alta demanda y relevancia dentro de la cadena de suministro.

El valor de lo imprescindible

Para analistas del sector como Cathy Seifert, de CFRA Research, aunque la posición de Berkshire sea en parte fruto de la suerte operativa, refleja la perspicacia histórica de Buffett para adquirir negocios sin los cuales la economía simplemente no puede operar.

Sin necesidad de predecir qué modelo de lenguaje o plataforma tecnológica dominará el mercado, la estrategia de Berkshire demuestra que, mientras el mundo debate qué empresa liderará la revolución digital, las ganancias más seguras siguen estando en quienes suministran la energía para encender los servidores.

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