Panamá, cuna de grandes campeones como Roberto «Manos de Piedra» Durán, ha experimentado una transformación significativa en el mundo del boxeo en las últimas dos décadas. Lo que antes era considerado un deporte exclusivamente masculino, ahora cuenta con una creciente participación femenina.
En la década de 1990, cuando el entrenador Francisco Asprilla iniciaba su carrera, eran pocas las mujeres que se interesaban por el boxeo. Sin embargo, a partir del año 2000, el número de mujeres que ingresaban a los gimnasios comenzó a aumentar de manera notable. Este auge se ha atribuido en gran medida a la influencia de Atheyna Bylon, campeona mundial y medallista olímpica.
«La verdadera ventana del boxeo para las mujeres en Panamá» se abrió hace unas dos décadas, según Yuliana Torres, exboxeadora y entrenadora. Fue en la Policía Nacional donde se organizaron los primeros torneos femeninos, allanando el camino para que más mujeres se animaran a practicar este deporte.
Atheyna Bylon, quien también comenzó su carrera en la Policía Nacional, se convirtió en un referente para las nuevas generaciones de boxeadoras panameñas. Su medalla de plata en los Juegos Olímpicos de París 2024 la consolidó como una leyenda del deporte en Panamá.
A pesar de los avances, el boxeo femenino aún enfrenta desafíos. Yuliana Torres reconoce que al principio fue difícil ser aceptada como entrenadora por sus colegas masculinos. Sin embargo, gracias a su dedicación y resultados, logró ganarse el respeto de la comunidad boxística.
Hoy en día, el boxeo femenino en Panamá es una realidad. Mujeres de todas las edades se entrenan con el objetivo de competir a nivel profesional, mejorar su salud física y mental, o simplemente aprender a defenderse.
Yina Martínez, una boxeadora con 14 años de experiencia, asegura que el boxeo le ha brindado no solo beneficios físicos, sino también una mayor seguridad. «Si alguien me ataca en la calle, ya yo sé cómo defenderme», afirma.
El boxeo femenino en Panamá es un claro ejemplo de cómo los estereotipos de género pueden ser desafiados y superados. Gracias al talento y la dedicación de atletas como Atheyna Bylon y al apoyo de la comunidad, este deporte ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años.

