El buque Höegh Aurora, conocido como el portavehículos más grande y ecológico del mundo, cruzó este viernes el Canal de Panamá tras llegar de Asia con destino a EEUU, una vía interoceánica que continúa en el ojo del huracán internacional después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con «recuperarla» por una supuesta influencia de China.
«El Canal de Panamá reafirmó su posición como eje clave en el comercio marítimo internacional con el tránsito hoy del buque Höegh Aurora, el portavehículos más grande del mundo», anunció la vía en un comunicado, resaltando con este «acontecimiento» su capacidad para «manejar los buques más grandes y modernos, consolidando su papel en la logística y el comercio internacional».
El Höegh Aurora, de bandera noruega, atravesó a primera hora de la mañana la vía interoceánica desde el Pacífico por las esclusas de Cocolí, inauguradas en 2016 como parte de la ampliación del Canal hecha por Panamá para permitir el paso de los buques Neopanamax, los más grandes, que no podían atravesar las más pequeñas construidas e inauguradas por Estados Unidos en 1914.
El buque, de la naviera noruega Höegh Autoliners, tiene una capacidad de 9.100 vehículos (medido en unidades equivalentes a coches o CEU).
El Höegh Aurora atravesó el Canal de Panamá en medio de la crisis entre el país centroamericano y EEUU por las intenciones manifestadas por el Gobierno norteamericano -especialmente de Trump- de recuperar la vía, por la que pasa el 3% del comercio mundial.
Trump acusa a China de tener control e influencia sobre la vía, además de criticar los peajes que cobra el canal a sus buques por cruzarlo, que son calculados en base a tratados internacionales sin distinción de banderas.
Las autoridades del país centroamericano no solo han tachado de mentira la injerencia del gigante asiático u otra nación sobre el canal, sino también han recalcado que esa importante vía acuática «es y seguirá siendo» de Panamá tras una larga lucha generacional que llevó a su transferencia a manos panameñas el 31 de diciembre de 1999.
La visita a principios de febrero del secretario norteamericano de Estado, Marco Rubio, a Panamá, la primera parada de su gira por Centroamérica y República Dominicana, parecía haber rebajado las tensiones después de que el Gobierno panameño se comprometió a no renovar un acuerdo comercial con China sobre la Ruta de la Seda – lo que provocó la protesta de Pekín- y el Canal anunció que trabajaría con la Marina estadounidense para «optimizar la prioridad» de sus buques.
Sin embargo, días después la tensión se agravó en torno al pago de peajes de los buques estadounidenses para cruzar el Canal, tras el anuncio de EE.UU. del presunto compromiso de Panamá para aceptar el tránsito de sus barcos sin cobrar peaje, algo que negaron tanto las autoridades del Canal como el Gobierno panameño.
El presidente panameño, José Raúl Mulino, ha explicado que la ley no le permite modificar los peajes del Canal de Panamá, que son cobrados a los buques sin distinción de bandera y establecidos por la Junta Directiva del Canal de Panamá con la aprobación del Consejo de Gabinete, según los ‘Tratados Torrijos-Carter’ y de Neutralidad firmados en 1977.
Pese a que las tarifas son calculadas según las toneladas movilizadas, tamaño de la embarcación y otro tipo de servicios marítimos, los buques de guerra (de cualquier nacionalidad) tienen una tarifa especial y exclusivamente los de EE.UU. poseen la ventaja de tener un paso expedito.

