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El café de Capira, tostado en paila, conquista nuevos mercados

FOTOS DEL MIDES (1)

Extra fino, tostado en paila y a leña, libre de pesticidas y otros químicos. Así es el café de bajura que producen tres mujeres del distrito de Capira, quienes han encontrado en este cultivo una oportunidad para generar ingresos y fortalecer la economía de sus familias.

Deisi Velásquez, María Soto y Julia Soto forman parte de las Redes Territoriales del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), un programa que impulsa más de 1,000 emprendimientos sostenibles en todo el país mediante capacitación, acompañamiento y la entrega de capital semilla.

Como parte del proceso, el MIDES de La Chorrera les enseñó a elaborar abono orgánico a partir de pulpa de café, estiércol y residuos vegetales. Mediante un proceso de compostaje, estos materiales se convierten en un fertilizante natural que fortalece el suelo y mejora el desarrollo de los cafetales, permitiéndoles producir un café de alta calidad sin recurrir a fertilizantes químicos.

Todas las mañanas, sin importar las condiciones del clima, recorren sus cafetales para limpiar el terreno, regar el abono, controlar las plagas y garantizar que cada planta crezca fuerte y saludable.

En la casa de Deisi, en el corregimiento de Santa Rosa, el aire se impregna del inconfundible aroma de café recién tostado. La máquina de moler trabaja sin descanso, mientras en un rincón un fogón de leña tuesta una nueva remesa de granos. Al concluir el proceso, el resultado es un café de molienda fina que Deisi empaca cuidadosamente, aplicando los conocimientos adquiridos en las capacitaciones impartidas por las trabajadoras del MIDES. Cada bolsa dorada lleva con orgullo su propia marca: Café Deisivel.

“Deisivel es un acrónimo de mi nombre. Me representa porque refleja quién soy: una mujer trabajadora que todos los días me pongo las botas y tomo el azadón y el rastrillo para salir al campo para cuidar de mis matas de café”, expresa Deisi.

En lo personal, Deisi se siente muy agradecida con el MIDES —agregó— porque, además del acompañamiento que recibe a través de las Redes Territoriales, también es beneficiaria del programa Red de Oportunidades, un apoyo que le ha permitido educar a sus tres hijos y fortalecer el bienestar de su familia.

Con la ayuda del MIDES María Soto y Julia Soto también dieron identidad a sus productos al crear sus propias marcas. María bautizó su café con su mismo nombre, mientras que Julia lo comercializa bajo la marca “Don Bastides”. Para ellas, ponerle un nombre a su café es el primer paso para pensar en grande y proyectar sus emprendimientos hacia nuevos mercados.

Estas mujeres hablan de su producto con orgullo y muestran a la cámara los paquetes que ya comercializan en sus comunidades. Cada media libra se vende a B/.3.50, un precio accesible que les ha permitido ganar clientes y generar ingresos para sus hogares.

 

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