junio 23, 2026

Este domingo 7 de junio se conmemora la Inocuidad de los Alimentos

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La inocuidad de los alimentos es un concepto fundamental para la salud pública y la industria alimentaria. Para entenderlo de forma sencilla, se refiere a la garantía de que un alimento no causará daño o enfermedad a la persona que lo consume.

A diferencia de la «calidad» (que evalúa si un producto sabe bien, se ve fresco o tiene un empaque bonito), la inocuidad se enfoca estrictamente en la higiene y la seguridad. Implica que, a lo largo de toda la cadena (desde la cosecha o el matadero, pasando por el transporte, hasta la cocina), el alimento se mantenga libre de tres tipos de peligros:

  • Biológicos: Bacterias (Salmonella, E. coli), virus o parásitos.
  • Químicos: Residuos de plaguicidas, metales pesados o toxinas naturales.
  • Físicos: Objetos extraños como fragmentos de vidrio, plástico o metal.

La situación de la inocuidad en Panamá

Panamá enfrenta un escenario de contrastes: por un lado, cuenta con un sector agroindustrial moderno y regulaciones firmes; por el otro, persisten retos estructurales en la fiscalización de los mercados locales y las zonas rurales.

El panorama del país se divide en varios frentes clave:

  1. Marco Regulatorio e Institucional

El control de la inocuidad en el país recae principalmente sobre el Ministerio de Salud (MINSA), a través de la Dirección Nacional de Control de Alimentos y Vigilancia Veterinaria, trabajando en conjunto con el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA).

  • Compromiso internacional: Panamá es miembro activo del Codex Alimentarius (el referente global en normas alimentarias). Recientemente, las autoridades reforzaron este eje con el lanzamiento del Manual de Procedimientos del Comité Nacional del Codex, buscando estandarizar y blindar los procesos locales bajo rigor científico.
  1. Contraste entre la Gran Industria y el Comercio Local
  • La industria formal: Las grandes plantas de producción, cadenas de distribución y empresas exportadoras en Panamá manejan estándares muy altos. Muchas de ellas implementan certificaciones internacionales estrictas (como la norma FSSC 22000) para garantizar procesos libres de contaminación desde la materia prima hasta el producto terminado.
  • Los mercados de abasto y comercio informal: Aquí se encuentra uno de los mayores desafíos del país. Informes académicos e inspecciones locales señalan con frecuencia que los inspectores y manipuladores de alimentos en ciertos mercados municipales o puestos informales carecen de capacitación constante en cadenas de frío, prevención de contaminación cruzada y normas higiénico-sanitarias básicas.
  1. Fortalecimiento del Sistema Sanitario

Actualmente, el país trabaja en cerrar brechas en su sistema de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad. El reto principal es modernizar la infraestructura de inspección basada en el análisis de riesgo, lo que significa concentrar los recursos y las auditorías en las zonas y productos que representan un mayor peligro potencial para los consumidores panameños.

Dato Clave: La inocuidad es un pilar indispensable de la Seguridad Alimentaria. De nada sirve que un país tenga alta disponibilidad y acceso a la comida si los alimentos disponibles están contaminados y enferman a su población.

Para garantizar que los alimentos que ingresan al país cumplan con los mismos estándares de seguridad que los de producción nacional, Panamá cuenta con un sistema de control de importaciones estricto, aunque en constante debate político y técnico.

Tras la eliminación de la antigua Autoridad Panameña de Alimentos (AUPSA) mediante la Ley 206 de 2021, el país devolvió las competencias constitucionales a los ministerios correspondientes para evitar la duplicidad de funciones y blindar el patrimonio agropecuario.

Actualmente, el control de la inocuidad en alimentos importados se maneja a través de tres entidades principales:

  1. Las Entidades Competentes y sus Roles

El Ministerio de Salud (MINSA)

A través de la Dirección Nacional de Control de Alimentos y Vigilancia Veterinaria (DINACAVV), el MINSA es la autoridad máxima en salud pública.

  • Función: Se encarga de verificar la inocuidad de los alimentos procesados y terminados que ingresan al país. Evalúa los registros sanitarios, las etiquetas y realiza inspecciones físicas y análisis de laboratorio para asegurar que no contengan contaminantes químicos, biológicos o físicos que pongan en riesgo al consumidor.

El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA)

A través de la Dirección Nacional de Salud Animal y la Dirección Nacional de Sanidad Vegetal, el MIDA se enfoca en la defensa del estatus sanitario del país.

  • Función: Regula la importación de productos frescos, materias primas, animales vivos y material vegetal. Su objetivo es evitar la introducción de plagas o enfermedades exóticas (como la peste porcina africana o el hongo Fusarium en el banano) que puedan devastar el agro panameño o afectar indirectamente la inocuidad.

La Agencia Panameña de Alimentos (APA)

Creada como una entidad eminentemente tecnológica y de facilitación de trámites, la APA actúa como una ventanilla única digital.

  • Función: No tiene la facultad de otorgar criterios sanitarios por sí misma; en su lugar, centraliza y agiliza los procesos burocráticos (como los avisos de importación y el registro de plantas extranjeras) unificando los sistemas de información del MINSA y el MIDA.
  1. El Proceso de Control para la Importación

Para que un alimento cruce las aduanas panameñas, debe superar un riguroso proceso en cascada:

  1. Habilitación de Plantas en el Extranjero: El MIDA y el MINSA deben auditar y autorizar previamente los establecimientos o los sistemas sanitarios del país de origen para certificar que procesan los alimentos bajo estrictas normas de inocuidad.
  2. Registro Sanitario de Producto: Todo alimento procesado debe registrarse ante el MINSA, presentando análisis de laboratorio, certificados de libre venta y el diseño de la etiqueta en español.
  3. Trámite Digital (APA): El importador introduce la documentación en la plataforma digital de la APA para obtener las autorizaciones automáticas e interconectadas.
  4. Inspección en Puntos de Ingreso: Inspectores del MINSA y del MIDA se encuentran apostados en puertos, aeropuertos y fronteras (como Paso Canoas) para realizar la verificación física, el control de temperatura (cadena de frío) y la toma de muestras de los contenedores antes de autorizar su nacionalización.

Los Retos del Sistema Actual

A pesar de contar con este engranaje, el sistema enfrenta desafíos importantes:

  • Capacidad de Laboratorio: La demanda de importaciones exige laboratorios de referencia nacional sumamente ágiles y con tecnología de punta para detectar trazas microscópicas de pesticidas, metales pesados o patógenos sin retrasar la cadena logística.
  • El Contrabando: El ingreso de productos por vías informales o pasos fronterizos no autorizados elude todos estos controles, representando el mayor peligro latente para la inocuidad alimentaria y la sanidad agropecuaria en el territorio nacional.
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