— El sector bancario panameño ha experimentado una mejora significativa en su reputación, impulsada por un fortalecimiento de la conexión emocional con los consumidores, alcanzando un nivel moderado con una puntuación media de 50 puntos en el indicador RepScore —que mide el grado de admiración, respeto y confianza que generan las entidades entre los consumidores—, situándose ligeramente por encima de la media de América Latina y Estados Unidos.
Así se desprende del análisis RepCore® Banca 2026, desarrollado por Reputation Lab y presentado en la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP), en colaboración con Stratego.
El análisis se basa en más de 27.600 valoraciones de consumidores en 19 países —2.200 en Panamá— y evalúa la reputación de 137 entidades financieras a partir de 25 atributos agrupados en cuatro dimensiones: Productos y Servicios, Liderazgo, Integridad y Compromiso Social.
Los resultados fueron presentados por Natalia Arenzana Arias y Fernando Prado Abuín, socios de Reputation Lab, en un encuentro que reunió a representantes del sector financiero y empresarial panameño.
Un sector en evolución, con una mejora relevante en 2026
El sector bancario panameño ha incrementado su nivel reputacional en +3,9 puntos respecto a 2025, pasando de 46,1 a 50 puntos, lo que refleja una evolución positiva en la percepción de los consumidores.
Este desempeño se sitúa en un contexto internacional en el que la reputación media del sector bancario es moderada, pero con importantes diferencias entre mercados y entre entidades, lo que confirma que no existe un “estigma estructural” asociado al sector y que es posible construir una buena reputación en la banca.
La reputación como motor de valor
El análisis confirma que la reputación tiene un impacto directo en los comportamientos de apoyo de los consumidores, como la contratación, la predisposición a trabajar en una entidad o el beneficio de la duda ante noticias negativas o situaciones de crisis.
En Panamá, una mejora de 5 puntos en el RepScore se traduce en un incremento de 4,6 puntos en la intención de recomendación, evidenciando el papel de la reputación como un activo clave en la construcción de valor para las entidades financieras.
En este sentido, Fernando Prado, socio de Reputation Lab, señala que la reputación “no solo refleja cómo son percibidas las entidades, sino que condiciona directamente su capacidad de generar apoyo por parte de sus stakeholders, con implicaciones claras en el negocio”.

