El 16 de diciembre conmemoramos el Día de la Lealtad, fecha en la que el general Omar Torrijos frustró un intento de golpe de Estado en su contra. Gracias a la lealtad de compañeros como Manuel Antonio Noriega y otros oficiales, Torrijos pudo regresar a Panamá y consolidar su liderazgo.
Sin embargo, a pesar de este hito histórico, el valor de la lealtad parece haberse desvanecido en nuestra sociedad actual. Vemos a diario ejemplos de traición, deslealtad y corrupción que contrastan con el espíritu de aquellos que defendieron los ideales de Torrijos.
Es fundamental rescatar el significado profundo de la lealtad: fidelidad a los principios, respeto a los compromisos y solidaridad con los demás. Solo así podremos construir una sociedad más justa y equitativa.

