Panamá ordena sus finanzas cumpliendo con la Ley de Responsabilidad Social Fiscal aprobada en octubre de 2024. Esta reforma fija una senda explícita y decreciente del déficit del 4.0% del PIB en 2025 hacia 1.5% desde 2030, garantizando una trayectoria clara de sostenibilidad.
La citada norma nos puso una ruta clara: bajar el déficit año a año. A través de esta estrategia se trabaja para que el país pague menos intereses, proteja el gasto social y mantenga su credibilidad.
En noviembre de 2024, Moody’s mantuvo la calificación de Panamá, pero con perspectiva en “negativa”.
Desde esa fecha hasta hoy se implementaron las siguientes acciones:
- Regla fiscal en marcha. Estamos cumpliendo la ruta que fija la ley de gastar con disciplina y priorizar lo esencial.
- Reforma de pensiones (CSS). En marzo de 2025 se aprobó la reforma para darle sostenibilidad al sistema y más transparencia.
- Mejor control del gasto. Recortes a lo administrativo, foco en programas que sí cambian vidas u desarrollo humano- protegiendo a los más vulnerables: programas de salud, agua, educación, seguridad, entre otros.
- Finanzas más sanas. Participación del mercado local con subastas de Letras del Tesoro y diversificación de fuentes de financiamiento.
- Transparencia. Avances con datos verificables.
Las estrategias implementadas son importantes ya que menos déficit hoy significa menos intereses mañana, dejando más dinero para invertir en escuelas, hospitales, agua y seguridad. También la solidaridad del aporte del Estado cuida las pensiones y ofrece estabilidad y confianza que impulsa al crecimiento de la economía y se generen empleos.
Panamá hace su tarea con una ley fiscal clara y estabilización del aumento de la deuda pública, reforma de pensiones aprobada y ejecución responsable, para proteger el grado de inversión.
Ordenar la casa no es un eslogan; es cumplir la ley, gastar mejor y pensar en el futuro de nuestros hijos.

