En una contundente intervención durante el Foro Económico Mundial, el presidente de la República, José Raúl Mulino, destacó que la reconstrucción de la confianza en América Latina depende intrínsecamente de la defensa de la institucionalidad y el ejercicio democrático.
Como orador principal del panel “Reconstruyendo la confianza en Latinoamérica”, Mulino compartió escenario con figuras de alto nivel como el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y el presidente del BID, Ilan Goldfajn. Durante el encuentro, el mandatario panameño subrayó que la estabilidad regional no es un concepto aislado, sino el resultado de instituciones legítimas y procesos electorales transparentes.
Mulino advirtió sobre las graves consecuencias del debilitamiento democrático, señalando que sus efectos negativos trascienden fronteras y socavan la cohesión económica y social. Al abordar la crisis en Venezuela, el mandatario estableció un paralelismo histórico con la dictadura que Panamá superó en 1989, enfatizando que la polarización extrema es un obstáculo para el progreso.
El presidente resaltó las ventajas competitivas de Panamá, posicionando al país como el punto de conexión global por excelencia.
- Fortaleza Logística: Destacó el papel crítico del Canal de Panamá, la infraestructura portuaria y el hub aéreo para integrar mercados entre América Latina, Europa y Norteamérica.
- Integración Comercial: Subrayó que la entrada de Panamá al Mercosur como Estado asociado potenciará un modelo económico basado en la eficiencia, los servicios y la conectividad.
Con un enfoque pragmático, Mulino señaló que, si bien la región cuenta con recursos para ser una potencia, le ha faltado disciplina. Hizo un llamado a sus homólogos a pasar de la retórica a los resultados tangibles:
“Menos política barata y más administración seria; siempre teniendo presente que no solo estamos liderando un gobierno, sino construyendo naciones”, sentenció.
Para el mandatario, la legitimidad a largo plazo se consolida cuando la ciudadanía percibe beneficios directos, específicamente a través de la creación de empleos dignos y el fortalecimiento de la seguridad.
Finalmente, reafirmó el compromiso de Panamá de actuar como un mediador responsable y un defensor firme del derecho internacional, impulsando una agenda de cooperación en temas críticos como la migración y la integración económica. Panamá, bajo su liderazgo, busca consolidarse como un puente de diálogo para una América Latina más sostenible y orientada a la paz.

