Un reciente envío de 300 migrantes desde Estados Unidos a Panamá ha generado controversia y preguntas sobre el manejo de la situación.
Según un funcionario panameño, más de la mitad de los migrantes, provenientes de Asia, Medio Oriente y África, han aceptado ser enviados de vuelta a sus países de origen.
Los migrantes se encuentran excluidos en el Decapolis Hotel Panamá, un imponente edificio de cristal en el centro de la ciudad. Periodistas de The New York Times lograron conversar con algunos de ellos, quienes relataron haber huido de sus países debido a peligros que amenazaban sus vidas.
Alrededor de 150 migrantes que no aceptaron la deportación serán trasladados a un campamento cercano a la selva del Darién, llamado San Vicente. Allí permanecerán hasta que se les ofrezca asilo en un tercer país «donde se sientan seguros», según el ministro de Seguridad Pública de Panamá, Frank Ábrego.
Ábrego informó que nadie ha solicitado asilo en Panamá.
La abogada Jenny Soto Fernández, que busca representar a varios migrantes, denunció que se le ha impedido el acceso al hotel en al menos cuatro ocasiones. Soto afirma que migrantes de Irán le solicitaron ayuda para pedir el estatuto de refugiado en Panamá y que tiene «todos los documentos legales preparados», pero no ha podido contactarlos.
El ministro Ábrego justificó la retención de los migrantes en el hotel como una medida para «garantizar la seguridad y la paz de los ciudadanos panameños».
Ábrego señaló a organismos de las Naciones Unidas como los encargados de responder a las necesidades de los deportados en Panamá, en virtud de los acuerdos con Estados Unidos: la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Se espera que unos 20 migrantes que firmen órdenes de deportación partan hacia sus países de origen en la próxima semana. Una persona del grupo, procedente de Irlanda, ya ha regresado a su país.
Las autoridades panameñas han sido objeto de críticas por la falta de transparencia en el manejo de esta situación. Se espera que en los próximos días se ofrezca más información sobre las condiciones de los migrantes en el hotel y el campamento, así como sobre los mecanismos para garantizar sus derechos y el acceso a asistencia legal y humanitaria.

