El 28 de noviembre de 1821, Panamá, luego de siglos bajo el dominio español, proclamó su independencia. Este hito histórico marcó el inicio de una nueva era para este territorio centroamericano, que se unió a la Gran Colombia, proyecto político liderado por Simón Bolívar.
Los ideales de libertad y autonomía que recorrieron América Latina a finales del siglo XVIII y principios del XIX también llegaron a Panamá. Los panameños, descontentos con las restricciones impuestas por la Corona española y atraídos por las ideas de la Revolución Francesa y la independencia de las colonias británicas en Norteamérica, comenzaron a gestar movimientos independentistas.
El proceso de independencia se desarrolló de manera gradual y pacífica. La Villa de Los Santos fue la primera en proclamar su independencia el 10 de noviembre de 1821, seguida por otras ciudades del istmo. Finalmente, el 28 de noviembre, la Ciudad de Panamá, capital de la provincia, se adhirió al movimiento independentista, sellando así la separación de España.
Tras su independencia, Panamá se unió a la Gran Colombia, una federación que agrupaba a las actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá. Sin embargo, esta unión fue efímera y en 1830 Panamá se separó de la Gran Colombia, iniciando un período de inestabilidad política que duraría varias décadas.
La independencia de Panamá fue un acontecimiento trascendental que marcó el inicio de una nueva etapa en la historia del istmo. A pesar de los desafíos y dificultades que enfrentó el país a lo largo de los años, la independencia permitió a Panamá forjar su propia identidad y construir una nación soberana.
La independencia de Panamá fue un proceso histórico complejo y significativo que marcó el inicio de una nueva era para este país centroamericano. La lucha por la libertad y la autonomía, así como la unión de los panameños, fueron fundamentales para lograr este hito histórico.

