junio 1, 2021

Noriega muere en silencio y se lleva sus secretos a la tumba

Por Manolo Álvarez Cedeño

Email: alvarezss100@gmail.com
Tuiter: @manoloalvarezc
Como buen faraón en este caso del poder político y militar en Panamá, el general Manuel Antonio Noriega falleció llevándose a su tumba los “tesoros” de toda aquella información sobre desaparecidos, y de muchos otros desmanes cometidos durante el pasado régimen militar.
Noriega murió a las 11 de la noche del lunes 29 de mayo, sin pronunciar palabra alguna rindiéndole asi honor a la principal característica que lo acompañó durante su carrera como militar y espía aquí y allá: El silencio de la información que en su momento manejó para someter a unos y conquistar a otros.
Silencioso, cauto, calculador, observador y arropado de una aureola nacionalista que sus adversarios tildaron de hipócrita, Noriega transitó su vida al filo del peligro y en medio de un tormentoso mar político, preñado de depredadores tiburones ligados a la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA), a narcotraficantes, a la Mosad israelí, lo mismo que a dirigentes de izquierda y derecha de muchos países del mundo.
Su origen fue humilde. Hijo de la doméstica María Moreno originaria de Yaviza, en la provincia panameña de Darién, limítrofe con Colombia,  Manuel Antonio fue producto de la relación con Ricaurte Noriega, el patrón de ella, allá en una casa de un alto en el Terraplén donde alguna vez funcionó el Mercado Público en el Casco Antiguo de la capital de Panamá.
Para Tras la Pista de Telemetro participe en 2005, en la elaboración de un especial sobre Noriega, para lo que viajé a Yaviza, donde constaté la existencia de la tumba de la madre de Noriega.
Los más viejos del pueblo de su madre, lo recuerdan como un joven alegre que en las vacaciones estudiantiles de verano, disfrutaba con sus amigos en el río Yaviza.
Sin embargo hay una serie de testimonios que afirman que luego de su adolelescencia, a Noriega no le agradaba se le relacionara con la provincia darienita.
Noriega falleció a los 83 años de edad,  luego de una operación en el Hospital Santo Tomás para extirparle un tumor cerebral. Permaneció  en coma durante tres meses, despues de la intervención quirúrgica.
Gobernó Panamá con puño de hierro, hasta que fue derrocado, sin disparar él ni un solo tiro, por la invasión estadounidense del 20 de diciembre de 1989 a Panamá.
Se refugia Noriega en la Nunciatura Apostólica de Panamá donde es asediado por las tropas norteanericanas, luego de lo cual se entrega el 3 de enero de 1990.
Llevado a  Estados Unidos, se le condena a 40 años de prisión por narcotráfico; aunque la pena se le redujo a 20 por buen comportamiento.
CONDECORADO POR FRANCIA Y EL DEA.
Posteriormente fue enviado a Francia, donde también se le condenó por narcoblanqueo en la compra de dos apartamentos que adquirió en Paris.
Cuando estuvo en en el poder, fue condecorado por Francia con la Legión de Honor, por su lucha contra el narcotráfico. También recibió innumerables reconocimientos del Departamento Antidrogas de Estados Unidos (DEA), por su colaboración en contra de los barones de la droga.
En 2011 durante la pasada administración de Ricardo Martinelli, Noriega es repatriado a Panamá, donde se le encarcela en la prisión de mediana seguridad El Renacer, en el lado este del canal.
A partir de 1990, en Panamá fue juzgado y condenado en ausencia a más de 40 años de prisión por el asesinato en 1985 del exguerrillero Hugo Spadafora y los fusilamientos de 11 lideres militares panameños que intentaton derrocarlo el 3 de octubre de 1989.
FUE AGENTE DE LA CIA.
Graduado en el colegio Instituto Nacional, Noriega intenta estudiar medicina en la Universidad de Panamá, donde fracasa, de acuerdo a las investigaciones que llevé a cabo en su momento.
De verbo corto y mirada penetrante, el general Noriega llega a laborar en la farmacia del hospital Santo Tomás.
Posteriormente, y por gestión de su hermano el abogado Luis Carlos Noriega, Manuel Antonio logra una beca para estudiar milicia en la academia militar del Chorrillos en Perú.
Se dice que para lograr esta beca, se falsificó su acta de nacimiento, ya que estaba pasado de la edad para ingresar a la citada academia militar peruana.
Durante el juicio en el juzgado William Hoeveler en Miami, Estados Unidos, Noriega a través de su abogado Frank Rubino, admite que fue agente de la CIA estadounidense. Fuentes que lo adversaron en Panamá, afirman que era agente de la CIA, desde que estudiaba en el Instituto Nacional.
TAMBIÉN SE APROVECHARON DE NORIEGA.
En 2005, conversé con un cercano colaborador de Noriega, que habló bajo la condición de reserva de su identidad. Me proporcionó dos anécdotas interesantísimas sobre el exhombre fuerte de Panamá.
La fuente afirmó que en 1988 durante el sepelio del expresidente Arnulfo Arias Madrid, Noriega, el agente de inteligencia israelí Mike Harari y mi informante sobrevolaron el cortejo fúnebre que fue muy concurrido. En esas alturas, Harari prácticamente convenció a Noriega de que abandonara el poder, porque toda esa muchedumbre que estaba en el sepelio, era una gran muestra de que en Panamá nadie lo quería a él.
Noriega miraba apesadumbrado a la gente, mientras Harari le insistía que debía renunciar al poder en Panamá.
“Manolo cuando yo vi eso enseguida pensé: Si MAN de va que va a ser ser de mi”, me dijo la fuente que eso fue lo que pensó en aquel instante.
“Entonces intervine y le pregunté a Noriega: ¿General usted nunca ha ido a un sepelio en el interior de alguien muy conocido?. Recuerde que a ese tipo de entierros va todo el pueblo y eso es lo que usted está viendo acá”, dijo la fuente que añadió que sus palabras derrotaron a las del agente Harari.
La otra anécdota surgió como recuerdo de la plena invasión de 1989. Me dijo que desesperado, Noriega llamó telefónicamente a dos altos empresarios panameños con contactos en las esferas políticas de Estados Unidos, para solicitarles ayuda a fin de detener la acción militar estadounidense.
Ambos le respondieron que estaban en capacidad de frenar la invasión, si se lo solicitaban a sus contactos en el Departamento de Defensa y de Estado.
En ese momento corroboré la avaricia de estos hombres, quienes (por separado) le pidieron millones de dolares a cambio a Tony, para hablar con sus fuentes en Estados Unidos, me relató.
Siento que con el fallecimiento del exhombre fuerte de Panamá, queda inconcluso el capítulo sobre las desapariciones y muertes que se dieron durante el régimen militar, principalmente de 1969 a 1975 cuando Noriega estaba al frente de la inteligencia militar del Estado.
Lo cierto es que Noriega falleció en silencio, cual faraón egipcio que se lleva a su tumba sus tesoros; en este caso la información atesorada sobre aquellas desapariciones y muertes.

Saludos soy Manolo Álvarez Cedeño

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