agosto 12, 2022

Periodista Ligia Arreaga sale de Panamá y se radica en su natal Ecuador en busca de nuevo rumbo

Carta de despedida de Ligia Arreaga, periodista y ambientalista

Panamá, 10 de enero 2021

Para mí las despedidas no son nada fácil, y menos aun cuando se trata de dejar gente que he aprendido a querer y a valorar tal como son ustedes, mis hermanos, amigos, colegas, profesionales, dirigentes colegiados, sindicales, líderes sociales, compañeros activistas ambientales, ciudadanos a los que accedí por mi trabajo periodístico y otros.

Periodismo en Panamá

Panamá es el país que elegí como mío hace más de 20 años. En el que ejercí mi profesión con dedicación, entrega y disfruté trabajando en Darién. A través de mi trabajo cotidiano aprendí y conocí otras culturas y su sabiduría ancestral. Defendí esta tierra como si fuera la que me vio nacer.

Hace poco más de dos años regresé a Panamá después de tener que abandonarla por motivos de seguridad personal, al haber recibido amenazas de muerte. Consideraba que había dejado una tarea inconclusa y que debía unirme a voces de gente decidida y continuar la lucha por defender los recursos naturales, los Derechos Humanos y del Ambiente y la vida en general.

Habiendo dejado una imagen con antecedentes favorables en el ejercicio de mi profesión, tuve la ilusión de que pronto podría encontrar trabajo. Pero ya encontré a Panamá en estado de recesión económica. Sumado a esto los Medios de Información privados utilizaban las NTCs (Nuevas tecnologías de las comunicaciones) y las Redes Sociales para deshacerse de profesionales de la comunicación.

Difundiendo muchas veces información no contrastada, sin criterio profesional, las empresas de comunicación han acentuado la tendencia a las fake news, las mentiras, el sensacionalismo, situación muy peligrosa para la sociedad.

Después de dos años de tocar puertas a diversas Instituciones, a profesionales conocidos en organizaciones socio-ambientales y otras, no me fue posible encontrar una oportunidad de trabajo que permitiera satisfacer mis necesidades básicas. Para ampliar pues mi oferta de trabajo profesional hice una Maestría en Docencia Superior la cual, sumada a la que ya tenía en Ciencias Ambientales, me permitiera trabajar en la educación ambiental.

A mi regreso de Europa, he estado haciendo periodismo independiente y aportando a la Educación ambiental por medio del Proyecto Escuela Cultural Panamá Móvil y Cine Foro Viajero en jardines de Infancia, escuelas, colegios, Sindicatos y gremios de trabajadores. Educación tan necesaria en nuestra sociedad nacional y mundial. Pero eso me dio mínimos ingresos.

Algunas Empresas e Instituciones a las que acudí me dieron esperanzas de contratarme y poder contribuir con mis conocimientos y experiencias. Pero pasó el tiempo y no llegó ninguna respuesta. Percibo pues que, además de la crisis económica y reconversión de los medios de comunicación, mi imagen como activista defensora de los Derechos

Humanos y del Ambiente contribuyó probablemente a crearme dificultades para lograr trabajo remunerado.

La experiencia de Darién

Cuando llegué a trabajar a Darién, allá por el año 2002, la provincia estaba considerada como “zona roja”. Por lo general, las noticias que salían por los Medios tradicionales estaban relacionadas sobre guerrillas y decomisos de drogas. Darién es una provincia que tiene 8 áreas protegidas, con actividades como agricultura, ganadería, explotación maderera, pesquería, reforestación con teca, etc. Por todo ello no podía dejar de lado el tema ambiental en mis reportajes noticiosos, porque sus actividades van directamente relacionadas con la naturaleza. Así empecé a ampliar las noticias.

En el 2006-2007 los ciudadanos de Darién me detenían constantemente y relataban sobre la venta ilegal del humedal-laguna Matusagaratí. Contaban que políticos que finalizaban su mandato, unidos a los del nuevo gobierno entrante y a “empresarios” colombianos, involucraban a campesinos a prestar sus nombres para vender lo que no les pertenecía: tierras de humedal bajo agua.

Estos hechos me llevaron a denunciar como periodista la destrucción de este importante y biodiverso recurso hídrico y, como persona, a involucrarme en su defensa legal y poner varias denuncias ante la Fiscalía de Darién. Estas denuncias trajeron un intento de asesinarme en diciembre de 2009, hecho que denuncié y jamás ha sido investigado. Fue así como se me fue identificando como defensora de los Derechos Humanos y del Ambiente. Posteriormente, en 2015 y 2016, sufrí nuevas amenazas de muerte.

Después de 20 años de dar mi contribución profesional con vocación y entrega en Darién y Panamá, puedo decir que han sido los años de mayor riqueza en conocimientos y experiencias de mi vida. Puedo afirmar que nunca me sentí extranjera, que he defendido a Panamá con fuerza, convicción y riesgos, como lo hubiera hecho en la tierra donde nací.

Tareas pendientes

Ahora, tras salir del país, mi conciencia me dice que quedan pendientes muchas tareas, especialmente la defensa de Darién, que es la mayor Reserva de biodiversidad de Panamá. Queda la urgente y necesaria protección del humedal-laguna Matusaragatí:

Que se ejecute el art. 258 de la Constitución de Panamá; que se proteja in situ y de manera integral al humedal-laguna Matusagaratí; que se cierren urgente y definitivamente los canales de desagüe y con ello paren la desecación; también que paren las fumigaciones y aniquilamiento de la diversidad de vida que posee; recuperar las tierras del humedal que han sido tituladas ilegalmente; proteger y conservar el agua dulce, recurso en crisis por el Cambio climático global.

Por las razones antes expresadas, me toca dejar Panamá. Pero seguiré defendiendo sus intereses, sus recursos Naturales y el derecho a la vida desde la nueva trinchera donde esté. Con palabras y mi voz daré mi aporte con fuerza y firmeza, como siempre he hecho.

Estoy segura que muchos panameños con conciencia socio-ambiental y coraje no desmayaran y seguirán luchando por un Panamá equitativo, justo, respetuoso de los Derechos Humanos y del Ambiente.

Ojalá que aquellas personas que no se sumaron a la defensa del humedal Matusagaratí en los primeros años de lucha intensa por dar a conocer y detener el crimen ecológico que se ejecutaba, lo hagan ahora, no sólo para promover el Turismo sino también para evitar que muera este ecosistema en unos años sino se lo defiende y protege como debe ser.

Agradecimientos

Por razones de espacio no puedo mencionar a todas las personas que me han apoyado y protegido, que me han dado su amistad fraterna, pues son muchas. Pero sí quiero agradecer a los colegas periodistas, Medios de Información masiva, Medios y Redes digitales, al Colegio y Sindicato de Periodistas, a Organizaciones y personas Ambientalistas, a mis compañeros de AMEDAR, a la Coordinadora de Mujeres Defensoras de los Bosques de Cémaco-Comarca Emberá-Wounaan, a la Comisión de Justicia y Paz, a la Defensoría del Pueblo, a la Red Nacional de Defensores de los Derechos Humanos, a SUNTRACS, FRENADESO, CGTP, a Alianza Estratégica Nacional (A.E.N.), Polo Ciudadano, I.M.R., a Colegios de Profesionales en diferentes ramas de la ciencia, Abogados defensores del Ambiente y de los Derechos Humanos, a destacados dirigentes campesinos y líderes de organizaciones de la sociedad civil y a personas que en momentos difíciles me protegieron y acompañaron.

Mi eterno agradecimiento a los campesinos de Barú, su Asociación en defensa de las Tierras de Barú y a ciudadanos de Chiriquí, por su solidaridad cuando algunas autoridades me privaron de libertad mientras realizaba un reportaje sobre el despojo de tierras y destrucción de cultivos a centenares de campesinos, a cuenta de un pacto político y económico del gobierno con la multinacional Del Monte-Banapiña.

Especialmente quiero dar las gracias a la provincia de Darién por haber creído y valorado mi trabajo. Sin la confianza de muchos ciudadanos y ciudadanas darienitas quizás no hubiera tenido el coraje para enfrentar presiones y amenazas que recibí por difundir la realidad que me explicaban.

Y a aquellos que en algún momento me señalaron con epítetos y calificativos inmerecidos, el tiempo dirá quién tenía la razón.

Salud, ilusiones y esperanzas para todos ustedes en este nuevo año 2021. ¡Tenemos que seguir defendiendo la vida, no sólo de nuestros semejantes sino la de todo ser que respire! ¡Seguiremos arrollando los obstáculos a pesar de todo!

Estaré siempre de su lado.

Hasta luego, Mgster. Ligia Arreaga, Periodista-Ambientalista

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