agosto 10, 2022

Por qué la Mara Salvatrucha, aunque se llame igual, no es la misma en El Salvador y en Los Ángeles

Tomado BBC

El cadáver apareció en un despeñadero del Bosque Nacional de Ángeles, en Los Ángeles, en Estados Unidos, después de que un incendio consumiera la vegetación alrededor.

Sin ropa ni cicatrices ni tatuajes, costó identificarlo. Por el nivel de deterioro, el cuerpo llevaba tiempo a la intemperie. Un mes y medio, se pudo precisar después.

Tras la autopsia, aquel cuerpo pasó a llamarse Doe #19, hasta que un odontólogo forense le pudo asignar nombre y apellido: Brayan Alejandro Andino.

Tenía 16 años, era hondureño y estudiaba en Panorama High School, una escuela pública secundaria del valle de San Fernando, en la zona norte de la ciudad de Los Ángeles.

El 30 de octubre de 2017, tres o cuatro hombres jóvenes lo introdujeron en un Toyota Corolla del 2011, lo llevaron al bosque, y allí lo golpearon y acuchillaron hasta matarlo —dice la acusación judicial del caso—. Su cuerpo fue encontrado el 15 de diciembre.

En el bosque considerado el pulmón del Gran Los Ángeles, punto de encuentro habitual para campistas, senderistas y amantes de la naturaleza, cinco jóvenes fueron asesinados entre 2017 y 2018 con «una violencia no vista en 20 años», señalaron las autoridades angelinas

Los cinco homicidios se atribuyeron a la Mara Salvatrucha o MS-13, una de las pandillas que aterrorizan Centroamérica y que también tienen presencia en Estados Unidos, país en el que de hecho surgió esta estructura criminal. Los acusados están a la espera de juicio en la actualidad.

Cuando en julio de 2019 —año y medio después de haber encontrado los restos de Brayan Andino— la Policía anunció el arresto de 22 hombres, señalados como miembros del ala más peligrosa de la MS-13 en Los Ángeles, la administración Trump describió la operación como un «éxito sin precedentes».

Thom Mrozek, portavoz del fiscal general del Departamento de Justicia para el Distrito Centro de California, le dijo a BBC Mundo que la «brutalidad» era obra de jóvenes indocumentados llegados a Estados Unidos tres o cuatro años antes.

De los 22 acusados, 19 son migrantes de entre 19 y 24 años; la mayoría salvadoreños.

Según la versión oficial, esos jóvenes habían viajado desde Centroamérica a la ciudad californiana con la misión de tomar el control de la MS-13.

«La relación entre la inmigración y sus jóvenes edades refleja un deseo más grande dentro de ciertas facciones de la MS-13 de tomar el control y apropiarse de lo que llaman el programa [una especie de federación de células afines] de Los Ángeles. Quieren tener un programa de la MS-13 en Centroamérica, en la Costa Este (de Estados Unidos) y en Los Ángeles», dijo Mrozek.

«Están intentando reinstalar las tradiciones de extrema violencia en Los Ángeles y hacer que toda la MS-13 opere bajo las mismas reglas», añadió.

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