agosto 1, 2021

Por qué la natación es el mejor de los deportes para el cerebro

No es ningún secreto que el ejercicio aeróbico puede ayudar a evitar algunos de los efectos del envejecimiento.

Pero un creciente número de investigaciones sugiere que la natación podría proporcionar un impulso único a la salud del cerebro.

Nadar de manera regular mejora la memoria, la función cognitiva, la respuesta inmunitaria y el estado de ánimo.

La natación también puede ayudar a reparar el daño causado por el estrés y forjar nuevas conexiones neuronales en el cerebro.

Pero los científicos todavía están tratando de descifrar cómo y por qué esta actividad en particular produce estos efectos beneficiosos para el cerebro.

Como neurobióloga especialista en fisiología cerebral, entusiasta del entrenamiento y madre, paso horas en la piscina local durante el verano.

No es inusual ver a los niños chapoteando y nadando alegremente mientras sus padres toman sol a la distancia. Incluso yo he sido una de esas madres muchas veces.

Pero si más adultos entendieran los beneficios cognitivos y para la salud mental de la natación, saltarían a la piscina junto a sus hijos.

Conexiones y células cerebrales nuevas y mejoradas

Hasta la década de 1960, los científicos creían que la cantidad de neuronas y conexiones sinápticas en el cerebro humano era finita y que, una vez dañadas, estas células cerebrales no podían reemplazarse.

Pero esa idea fue desacreditada cuando los investigadores comenzaron a ver una amplia evidencia del nacimiento de neuronas, o neurogénesis, en cerebros adultos de humanos y otros animales.

Ahora existen pruebas claras de que el ejercicio aeróbico puede contribuir a la neurogénesis y desempeñar un papel fundamental para ayudar a revertir o reparar el daño a las neuronas y sus conexiones tanto en mamíferos como en peces.

La investigación muestra que una de las formas clave en que ocurren estos cambios en respuesta al ejercicio es a través del aumento de los niveles de una proteína llamada factor neurotrófico derivado del cerebro (FNDC).

Se ha demostrado que la plasticidad neuronal, o la capacidad del cerebro para cambiar, que provoca esta proteína, estimula la función cognitiva, incluidos el aprendizaje y la memoria.

Estudios en personas hallaron una fuerte relación entre las concentraciones de FNDC que circula en el cerebro y un aumento en el tamaño del hipocampo, la región del cerebro responsable del aprendizaje y la memoria.

También se ha demostrado que el aumento de los niveles de factor neurotrófico derivado del cerebro agudiza el rendimiento cognitivo y ayuda a reducir la ansiedad y la depresión.

Por el contrario, investigadores observaron trastornos del estado de ánimo en pacientes con concentraciones más bajas de FNDC.

El ejercicio aeróbico también estimula la liberación de mensajeros químicos específicos llamados neurotransmisores.

Uno de ellos es la serotonina que, cuando está presente en niveles elevados, reduce la depresión y la ansiedad y mejora el estado de ánimo.

En estudios en peces, los científicos observaron cambios en los genes responsables de aumentar los niveles de FNDC, así como un mayor desarrollo de las espinas dendríticas (protuberancias en las dendritas o porciones alargadas de las células nerviosas) después de ocho semanas de ejercicio en comparación con los controles.

Esto complementa los estudios en mamíferos donde se sabe que el FNDC aumenta la densidad de la columna neuronal. Se demostró que estos cambios contribuyen a mejorar la memoria, el estado de ánimo y la cognición en los mamíferos.

La mayor densidad de la columna ayuda a las neuronas a construir nuevas conexiones y a enviar más señales a otras células nerviosas. Con la repetición de señales, las conexiones pueden volverse más fuertes.

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