agosto 19, 2021

Por qué los seres humanos empezamos a besarnos

Muchos le damos un gran valor al primer beso, pero qué hace del acto de besarse algo tan especial.

De hecho, besarse con los labios no es tan universal como muchos podríamos pensar.

Hay otras maneras de hacerlo…

¿Puede la diversidad de formas en que los humanos se besan revelar qué es lo que consideramos realmente importante de este acto íntimo?

Menos de la mitad de todas las sociedades se besan con los labios, de acuerdo con un estudio en el que se analizaron 168 culturas de diferentes partes del planeta.

William Jankowiak, profesor de antropología de la Universidad de Nevada Las Vegas, encontró que sólo 46% se besan con los labios en un sentido romántico. Se excluyeron otros gestos como los besos entre padres e hijos o los saludos.

“Considero que la clave de la universalidad humana de besarse o la ausencia de ella, es que la sensualidad de las personas se puede expresar de muchas otras maneras que van más allá de solo besarse”.

“Pero es interesante notar que hubo un patrón marcado: entre más grande es la complejidad social, con más frecuencia se halla el acto de besarse”.

Un gusto natural

Una de las teorías que trata de explicar por qué los humanos tienen una necesidad de besarse plantea la idea de que cuando somos bebés tenemos un gusto innato por el tacto labial.

Desde esa perspectiva, asociamos tocar con los labios con el acto de amamantar y ese es un reflejo natural. Es un estímulo que nos resulta positivo.

Hay otra teoría que se remonta a nuestro pasado evolutivo y apunta a que las madres y sus hijos se unieron en un vínculo labio a labio por un proceso conocido como premasticación de trasferencia de alimentos.

Las madres de nuestros ancestros antiguos podrían haber premasticado los alimentos durante los primeros años de sus hijos y habérselos transferido directamente a sus bocas.

La práctica, que ha sido observada en chimpancés y en otros simios grandes, se habría dado con el proceso en el que se iniciaba la ingesta de sólidos, tras el destete.

La sensibilidad

Nuestros labios son muy sensibles. De hecho, es una de las pocas partes del cuerpo que siendo muy sensible, no cubrimos.

“Entre más ropa vistas, más alta es la frecuencia de besarse. Entre menos ropa uses, menor es la frecuencia”, señala Jankowiak.

De acuerdo con el experto, se ha encontrado que entre cazadores y recolectores no hay besos.

Pero hay “una excepción”: los inuits en el círculo polar ártico.

“Son el único grupo de cazadores y recolectores que hallamos que se besan: se trata del famoso beso oceánico o esquimal que consiste en frotarse las narices mas no los labios”.

“¿Por qué? En otros lugares, los cazadores y recolectores no llevan ropa. Eso significa que pueden tener un encuentro sensual con cualquier parte del cuerpo, pero cuando tienes ropa, la única sensualidad que está disponible, la única sensación táctil que hay disponible, es el rostro humano”, dice el antropólogo.

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