En Panamá, la conmemoración del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía este miércoles 17 de junio no es un asunto meramente simbólico. Debido a la posición geográfica del país y al impacto directo que tienen los patrones climáticos (como los fenómenos de El Niño y La Niña) sobre el Canal de Panamá, la agricultura y el suministro de agua potable, esta fecha se aborda desde una perspectiva de gestión de recursos y políticas ambientales activas. El Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), junto con otras instituciones y comunidades, maneja esta situación a través de tres frentes principales: 1. Reforestación y Protección de Cuencas Hidrográficas La estrategia central para combatir la degradación de la tierra en el país es la siembra de árboles en zonas críticas. Para esta fecha se organizan jornadas de reforestación simultáneas en diversas provincias (como Panamá Oeste, Panamá Norte y la región de Azuero). • Enfoque prioritario: Se prioriza la restauración forestal en la cuenca del Lago Gatún. Mantener la cobertura boscosa en esta zona es vital para garantizar los niveles de agua que requiere el Canal de Panamá para operar y el consumo humano de gran parte de la población de la ciudad y alrededores. 2. Coordinación de Planes Nacionales El Estado panameño aprovecha este hito para evaluar y ejecutar programas a mediano y largo plazo que buscan mitigar los suelos secos o degradados: • Plan Nacional contra la Sequía: Instrumento técnico enfocado en la prevención y preparación proactiva ante la escasez hídrica, en lugar de actuar únicamente de manera reactiva ante las crisis.
El Niño y La Niña golpean a Panamá en el Día contra la Sequía

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