UN HOMENAJE A LA PRENSA EN LAS CALLES
La transformación del consumo periodístico hacia el formato digital y la reducción de imprentas físicas han llevado a la extinción progresiva a las figuras que marcaron la memoria urbana del país y del mundo.
CIUDAD DE PANAMÁ — Cada 7 de noviembre, Panamá hace una pausa para rendir tributo a los canillitas, los icónicos vendedores de periódicos que durante décadas formaron parte del paisaje matutino de las calles, semáforos y plazas del país. Sin embargo, este año la conmemoración tiene un matiz más reflexivo que festivo: el oficio enfrenta su desaparición inminente a medida que la tinta y el papel ceden su espacio a la inmediatez de las pantallas.
El término «canillita», cuyo origen se remonta a inicios del siglo XX en el Río de la Plata y se extendió por Latinoamérica para nombrar a los pregones que vendían diarios con las piernas flacas al descubierto, definió durante generaciones la relación entre los medios de comunicación y la ciudadanía panameña. Hoy, los pocos vendedores que permanecen en las esquinas capitalinas y del interior lo hacen como guardianes de una profesión que se disuelve en el tiempo.
De la esquina al algoritmo: la migración hacia el formato digital
La crisis de la prensa impresa en Panamá no es un fenómeno aislado. La proliferación de teléfonos inteligentes, las redes sociales y la suscripción a portales digitales redujeron drásticamente la tirada de los periódicos locales en los últimos años.
Las salas de redacción han migrado sus recursos a plataformas multimedia para ofrecer información en tiempo real. Esta transición provocó el cierre gradual de imprentas, el recorte de tirajes físicos y la reestructuración de los canales de distribución tradicional. Como consecuencia, las rutas diarias de distribución que antes abastecían a cientos de canillitas desde la madrugada se han reducido a su mínima expresión.
Un fenómeno global: la transformación de los puestos de diarios
La sustitución del papel por la información digital ha impactado la venta callejera a nivel mundial, transformando el tejido urbano en los cinco continentes:
- América Latina: En países como Argentina, Uruguay y Perú, donde la cultura del canillita estuvo profundamente arraigada, miles de puestos de periódicos han cerrado. Los que sobreviven han tenido que diversificar su negocio convirtiéndose en puntos de cobro de servicios, venta de golosinas, accesorios de telefonía o paquetería urbana.
- Estados Unidos: Los emblemáticos newsies y las cajas expendedoras de periódicos en las aceras de ciudades como Nueva York o Chicago prácticamente han desaparecido. La circulación de los grandes diarios impresos ha caído a mínimos históricos mientras los medios enfocan sus modelos de negocio en muros de pago (paywalls) digitales.
- Europa: En Francia, España e Italia, los gobiernos han implementado planes de rescate y subsidios para mantener abiertos los kioscos de prensa, reconociéndolos como elementos de dinamización cultural comunitaria. Muchos de estos locales han mutado en oficinas de turismo en miniatura o puntos de información ciudadana.
El valor humano de la memoria escrita
Aunque los hábitos de lectura han cambiado irreversiblemente, la conmemoración del 7 de noviembre en Panamá busca preservar la contribución de los canillitas a la libertad de prensa y al acceso a la información.
Más allá del soporte técnico en el que se consuma la noticia, la figura del canillita permanece en el imaginario colectivo como el primer eslabón que acercaba la realidad del país a los hogares panameños cada mañana.

